Pero Lucas solo recibió una mirada fría y cruel de Gabriel Montalbán. Independientemente de la reacción de Mauricio, Lucas dijo con una sonrisa aduladora: —Señor Montalbán, escuché que usted y Camila están casados, pero que no hubo boda y que nadie de nuestra familia lo sabía. Es la primera vez que lo escuchamos hoy, así que ¿por qué no se quedan a cenar con nosotros? —¡No! —Gabriel se negó sin dudarlo. Luego se acercó a Camila y la levantó en brazos frente a todos. En ese momento, Camila, que se sentía débil, experimentó un gran alivio. Recostada en los brazos de Gabriel, se sintió completamente protegida y a salvo. Tomó la iniciativa de rodearle el cuello con los brazos, rozó su barbilla con el cabello y dijo con voz débil: —Cariño, por fin estás aquí. Quizá esas palabras iban dir

