Entonces, Lucas explicó rápidamente: —¡Es un malentendido, señor Montalbán! —¿Un malentendido? —se burló Gabriel Montalbán, con los ojos lanzando una mirada helada—. ¿Cree que estoy ciego y no puedo ver que mi esposa está cubierta de sangre, tirada en el suelo e incapaz de moverse? Al mirar a Camila, Lucas se sintió inquieto. Lamentó haberla golpeado con tanta fuerza. ¡Debería haber disimulado mejor las heridas! —De verdad es un malentendido, señor Montalbán. Camila ya está casada con usted, pero su carácter no es el mejor. Si no la educo adecuadamente, podría causarle problemas en el futuro. —¿En serio? —replicó Gabriel Montalbán con frialdad—. ¿Qué le pasa a mi esposa para que necesite “educación” de esta manera? Acaba de decir que iba a matarla. ¿De verdad cree que estoy muerto? A

