Al día siguiente, yo estaba lo suficientemente avergonzada como para esperar a los chicos fuera de la facultad. No quería enfrentar a Tyler porque me apenaba tener que dar explicaciones por lo que había pasado anoche. Agust había sido muy grosero y la situación había escalado a altos niveles de incomodidad en pocos segundos. Sin embargo, yo era consciente que no podría estar escondida por el resto del año escolar. Era una idea estúpida, inmadura y muy poco probable ya que compartíamos el mismo círculo de amistades. Pero llámenme inmadura porque yo buscaría la manera de aplazar ese momento todo lo que fuera necesario. —Ally, te estaba buscando. La mano de Tyler envolvió mi brazo para detenerme fuera del salón de mi segunda clase con delicadeza. Miré hacía atrás encontrándome con su mira

