Dios sabe cuánto intenté desaparecer, disminuir y enterrar los sentimientos que estaba sintiendo muy en el fondo de mi corazón y mi cerebro, pero por más que lo intentaba, menos podía. No sé en qué momento sucedió, pero cuando me di cuenta yo ya no podía negar lo innegable: Me gustaba Tyler. Sería un sentimiento espléndido teniendo en cuenta que él es un chico dulce y amable, pero él está super fuera de mis límites porque ya tenía novia. Incluso, pensé en alejarme de él un poco para calmar mis pensamientos revoltosos y convencerme a mí misma que sentir eso no era correcto, sin embargo, extrañaba verlo y poder verlo sonreír. Además, me había acostumbrado tanto a él que no estar cerca de él hacía que todo se sintiera extraño. Muchas veces me sorprendí a mí misma queriendo asesinar a Hope

