Solo un beso

1526 Palabras
Ya era muy noche cuando Peter regresó a la torre Stark, esperaba que sus padres no estuvieran furiosos por haber estado todo el día y gran parte de la noche fuera con su destinado. Entró directamente por el acceso del apartamento de sus padres encontrándose con ellos y sus tíos quienes compartían una pequeña discusión. No se animó a interrumpir, solo se quedó allí, mirándolos y esperando el momento adecuado para saludar. Steve fue el único que volteó a verlo y se acercó para abrazarlo. De inmediato se aferró a él como siempre lo hacía, amaba los abrazos de su padre y su calor tan protector. — ¿Cómo te fue? —Preguntó él besando su cabello. —Bien, estuvimos platicando de muchas cosas. —Platicando —se burló Tony interrumpiendo la conversación con sus tíos—, apestas a ese alfa, cariño. "Hablar" no creo que sea la palabra correcta para lo que en realidad estuvieron haciendo. —Como si Steve y tú se comportaran bien cuando están solos —se mofó Nat haciendo que Steve gimiera incómodo. —Ignora todo, por favor —pidió su padre apretando su abrazo. Steve siempre era muy cauteloso en cuanto a su vida s****l, aunque era un esfuerzo en vano porque todo mundo escuchaba lo que sucedía en los días de celo de cada uno. No era como si Peter se espantara, finalmente, era algo normal en omegas y en alfas; aun así, no podía negar que era incómodo de escuchar. —Mañana tenemos una misión, ¿nos acompañarás arañita? —Preguntó Bruce y de inmediato asintió, tenía muchas ganas de regresar a la acción después de algunos derpimentes días de encierro. ***** —Luces mucho mejor —lo halagó Bruce a medio camino hacia Los Ángeles donde los alfas de Hydra tenían cautivos a algunos políticos. —Me siento mejor —admitió mirando el horizonte—, Wade no es tan malo como creen. El silencio en la nave le indicó que no compartían la misma idea. — ¿Estuviste con Wade? —Preguntó Bruce con voz temblorosa. —Sí... ¿por qué? —Disminuyó el volumen de voz cuando vio a Bruce tirarse al piso y gemir angustiado, cambiando la piel por una verdosa. —Es mejor que te vayas, pequeño —indició Nat abriendo la compuerta trasera—. A Hulk no le parece que tengas un romance siendo tan pequeño. No dudó en tirarse del Quinjet cuando Hulk se hizo presente y rugió furioso. Todavía faltaba un largo trayecto y no había mucho sitio de donde columpiarse, así que estaba empezando a plantearse sacar los brazos arácnidos del traje antes de impactar en el piso. Sin embargo, fue atrapado a mitad de la caída. — ¿Acaso te expulsaron de la nave? —Se burló Iron Man sujetándolo de la cintura, la persona que menos quería ver. —Sí, algo así —respondió sintiéndose incómodo. Desde que había aparecido Deadpool en su vida, la relación con su papá había cambiado mucho y no estaba muy seguro de querer pasar tiempo con él a solas. —Pete, ¿estás enojado conmigo? Lo meditó durante un segundo. No era una respuesta fácil por lo mucho que lo amaba y admiraba, pero tampoco podía evitar pensar en lo hipócrita que lucía queriendo mantenerlo dentro de su traje cuando el mismo Tony había esperado la mordida de su alfa desde joven. —Un poco —confesó en voz baja—, aun así, sigo amándote como siempre. —Yo también te amo —confirmó Iron Man apresurando el paso y rebasando el Quinjet— y sé que aunque me dejes de hablar por limitar tus "citas" con él, en algún momento comprenderás que lo hago porque me preocupo por ti. Peter prefirió no continuar con la incómoda charla porque al parecer su papá seguía sin entender que una cosa era un "simple deseo" y otra muy distinta y más intensa era un "destinado". Pronto llegaron a la ciudad y sin más, Iron Man, lo soltó para que comenzara a columpiarse en los edificios y seguirlo. Steve se había adelantado con Thor y ya estaban peleando contra los enemigos. Ambos vengadores se mantenían erguidos intentando amedrentar a los soldados de Hydra con su imponente aroma y fuerza física. Aunque parecía ser un enfrentamiento muy difícil, esos tipos eran mucho más grandes que sus anteriores enemigos. Peter pensó que entre más pasaba el tiempo, esos soldados iban mutando y haciéndose mucho más poderosos. A pesar de estar protegido dentro del traje, no quiso arriesgarse a acercarse mucho y ser hipnotizado por el aroma de esos alfas. No quería ponerse en riesgo y entorpecer la misión, por lo que se mantuvo en lo alto de los edificios quitándoles a los enemigos de encima a los demás vengadores que ya habían llegado para apoyar a Thor y al Capitán América. Spider Man estaba completamente concentrado en su misión haciéndoles más difícil la pelea a los enemigos sin acercarse mucho y cuando aquellos tipos notaban su presencia e intentaban alcanzarlo, se movía de edificio. No iba a permitir que le pusieran una mano encima y menos cuando su celo estaba tan cerca. Una explosión lo hizo voltear hacia el lugar de donde salían grandes llamaradas. Entre ellas, hizo una dramática entrada su destinado con las katanas extendidas cortando cabezas a diestra y siniestra. No podía creer que volviera a intervenir en una misión de los vengadores. Cuando estaba a punto de bajar y pedirle que se fuera, su destinado guardó sus armas y gritó a todo pulmón: — ¡Arañita! ¡Méceme en tus telarañas del amor! Se quedó congelado a pocos metros de distancia mirando a su alrededor, sintió su cara arder cuando vio que Doctor Strange, Nat, Bucky y Wanda estaban cerca y lo miraban de forma burlona. Estaba seguro de que jamás lo dejarían olvidar tan vergonzante escena. Sintió que pasó un siglo con esas miradas divertidas en su cara, pero la realidad era que habían sido fracciones de segundos, pues la pelea no era tan fácil como para estar jugando a los enamorados. — ¡Cállate! —Reprendió a su destinado antes de lanzarle una telaraña a la cara y se elevó en el aire de nuevo para continuar su misión para intentar ignorar lo incómodo que lo había puesto el acto tan cursi de ese sujeto. ***** «Es tan lindo», suspiró Deadpool poniéndose en cuclillas para mirar los actos heroicos de su pequeño araña. Sabía que su destinado tenía la idea de que su único objetivo era marcarlo y tal vez hacerlo su esclavo s****l. No era como si estuviera tan lejos de la realidad, pero no era cierto del todo. También quería demostrarle que podía comportarse como un sujeto normal a su alrededor por mucho que su cuerpo picara por trepar por las paredes para arrancarle ese estúpido traje y hacerlo suyo. Gimió entristecido cuando lo vio columpiarse entre los edificios y pudo contemplar por unos segundos ese hermoso y abultado trasero que se moría por morder. Por un momento vio la pelea de los superhéroes y se dio cuenta de que eventualmente los demás vengadores le daban miradas reprobatorias, como si estuvieran viendo a un perro moviendo la cola esperando a que su dueño le hiciera caso. Fue cuando se dio cuenta de que estaba expulsando su aroma en oleadas fuertes y potentes. Se sentó en el piso cruzado de piernas y sintiéndose muy desdichado. Su propio celo estaba a unos días de distancia y no estaba muy seguro de poder aguantarlo sin ser capaz de morder a su omega, todo era un caos y los vengadores tenían la culpa. El terreno se fue despejando poco a poco, aquel gran equipo había ganado, como siempre. Vio con gusto a Spider Man columpiarse en su dirección, abrió los brazos sintiendo que la atmósfera se llenaba de corazones al ver que su pequeña araña caía directo a sus brazos. O al menos sus pies, porque su superhéroe favorito clavó la punta de los dedos en su pecho y lo estampó contra un edificio. —Solo quiero un besito —gimió quitándose la máscara y paró los labios mostrándole lo mucho que deseaba sentir algo de contacto. —Estás loco —se burló Pete desactivándose la máscara para chocar sus bocas brevemente. Ese hermoso ser estaba punto de escaparse de sus manos, así que lo retuvo de la cintura y profundizó el beso metiéndole la lengua casi hasta la garganta. Deseaba mantenerlo a su lado y degustar esos suaves labios cuando quisiera. Pete lo alejó jadeante y se elevó en el aire siguiendo al Quinjet. Casi de inmediato, Iron Man, tomó al bebé araña de la cintura y todos partieron de regreso. Deadpool se deslizó por la pared hasta caer al suelo sintiéndose débil y muy deseoso de poder compartir algo más de tiempo con su destinado. Así que se quedó en aquel lugar planeando algo para enamorar a su destinado, no se rendiría hasta hacerle entender a Pete sus verdaderos sentimiento. No quería estar con él solo por el sexo, sino por lo mucho que lo amaba.
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