Olive me miró detenidamente, de seguro a la espera de una aclaración para lo dicho por Hanna, pero preferí bajar la vista y fingir que nada había pasado. Mirarla y decirle «sí, estoy celoso» no era algo que ella pudiese comprender. Ni siquiera yo sabía por qué me molestaba tanto verla actuar con sus compañeros. Que Richard se le acercara tanto, con una mueca provocativa que le pertenecía a su personaje Jeremy, hacía que quisiese interrumpir la escena con cualquier excusa estúpida. ―Vamos ―le urgí a Hanna. La cogí de la mano y, después de pensarlo por medio segundo, miré a Olive. Se había quitado la peluca y, al sacarse la red, su melena rubia caía sobre sus hombros. Carraspeé con nerviosismo. ―Muchas gracias por esto ―le dije entonces―. Hanna disfrutó bastante. Olive se acomodó el cabe

