Como la primera vez que hicimos esto, siento la mirada de Olive puesta sobre mí. Sus ojos siguen siendo una de las cosas más maravillosas que he visto en mi vida, como así también la forma más rápida del olvidarme del resto del mundo. Estiro mi mano sobre su pierna, la cual está descubierta gracias a su sencillo vestido de verano, y ella coloca su mano encima de la mía. Sonrío. —¿Listos? La pregunta viene de una mujer pasando sus cincuenta años, tiene un traje celeste sin arruga alguna y unos lentes que ocultan levemente el azul de sus ojos. Su cabello sigue siendo pelirrojo como siempre, aunque me niego a creer que ahora sea natural. —Listos —responde Liv por ambos. Miro alrededor intentando volver a la realidad; muchas personas se mueven en el interior de mi casa. Nuestra casa, pien
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