Edgar Sabía que en el mundo dónde estaba metiendo a Zoe no era bueno, era consciente que podía salir lastimada por personas que gobierno, ya que hasta ahora no tenía por donde atacarme o hacerme daño, pero ahora sí, y eso es lo que más me preocupaba. Almorzar en medio de ese bosque bajo el techo de esa caja de cristal que era lo más bonito del lugar era el plan perfecto. Pero no pensé que me pediría tal cosa. Dejar mi mundo es como dejar lo que soy realmente y ser otra persona que detesto. —Es hermoso el lugar, creo que se volverá mi lugar favorito. —En ese caso, es tuyo. —¿Qué? No entendí. —Que tu lugar favorito es tuyo, te lo regalo. Ella ensancha los ojos y por poco deja de respirar al atragantarse. —¿Es tuyo? — cuestiona al recuperar la compostura. —Lo era, ahora es tuyo.

