Victoriana Estaba en el panteón y veía cómo mi madre estaba completamente desgarrada. Alaric trataba de detenerla y darle consuelo, pero ni siquiera yo tenía el valor de ofrecerle el consuelo que ella necesitaba. Así que simplemente me giré con la convicción de que mataría al hombre que le había hecho esto a mi hermano. Salí de ese cementerio decidida a hacerlo. Cuando llegué a la mansión de Alexandros, me encerré en mi habitación. Lloré como no había podido hacerlo, pues no quería que mi madre se derrumbara aún más. En este momento, no me sentía capaz de reconfortar a nadie, pues yo misma me sentía completamente devastada. Pasaron los días sin, si quiero darme cuenta, apenas venía la luz del sol. Despertaba, me metía a la ducha, salía, me volvía a acostar y lloraba hasta que el sol des

