Capitulo 18

4446 Palabras
A pesar de la variedad de platillos que se exhibían, la tensión en el comedor era lúgubre, el único ruido que se escuchaba eran los sonidos de los cubiertos, Mayer con su imponente autoridad estaba sentado en la cabeza de la mesa y a ambos extremos de él se encontraban Mareen y Donald mientras Ross se ubicó próxima a Mareen. Había un asiento vacío a lado de Donald, que a Ross no le fui difícil adivinar para quien esta reservado esa silla, Dereck no llegaba, o no bajaba si es que se quedó en la Mansión, desconocía el lugar donde reside ya que los últimos días antes de viajar a Francia, Dereck estaba quedándose en su departamento. Tuvo que levantarse más temprano que lo usual para bajar a desayunar, las ordenes de Dereck fueron claras no la quería ver en ninguna hora de la comida pero ¿Qué puede hacer? Mayer haría un escándalo y la obligaría a bajar a gruñidos. — ¿Cómo fueron la sesiones con el clima frío de Paris? —preguntó Mayer con la intención de romper el silencio sepulcral y sin mirar a Ross puesto que su atención y esfuerzo estaba en el pan de pita árabe que con esfuerzo cortaba, era un pan que sentía como una roca para su sensible dentadura. Ross dejó en su plato el pedazo de tostada a la francesa que estaba por llevarse a la boca y observó a Mayer, es originaria del medio oriente sin embargo era Mayer quien desayunaba comida árabe en lugar de ella, las tostadas rellenas de jamón con queso, huevos revueltos y dos hileras de bacón acompañados con una taza de cappuccino eran los favoritos de su desayuno matutino.  —Perfecto  —dijo ella con espontaneidad  —Paris y los de la compañía fueron muy cálidos y atentos conmigo. —Demasiado diría yo —una fría voz irrumpió en el comedor atrayendo la atención de todos. Incluso la de Mayer que desistió de combatir con las piezas de pita rellenos de falafel. Esperaba encontrarse con un Dereck de mal humor al notar la presencia de Ross en el comedor, por eso no le dijo que ordenó a todos a desayunar juntos, precisamente para que su ñieto no se niegue, lo miró llegar y sentarse a lado de Donald sin protestar o tratar mal a Ross, ¿Qué ha cambiado? Se cuestionó consternado, su ñieto parece estar madurando como para cesar en pelear con una adolescente. Dereck podría ser frío, arrogante y un hombre perspicaz para los negocios pero cuando veía a Ross, todo eso desaparecía convirtiéndose en un jovencito desagradable que riñe a una chica. —Los Lombardi son conocidos por su calidez así como por sus movimientos oportunistas  —pronunció Dereck con frialdad y con un evidente desprecio que no se encargó en disimular. Mayer asintió estaba de acuerdo en lo que su ñieto acaba de decir, a pesar de estar asombrado por la extraña reacción de Dereck para con Ross. —Aún me pregunto cómo es posibles que las dos mujeres de esta mansión firmaran un contrato con esa compañía.  —siseó entre dientes Mayer dejando los cubiertos a lado de su plato. Mareen volvió su atención hacia su maritozzi uno de los dulces más ricos de la gastronomía italiana, está más que claro que para el gruñón de su padre la culpa recae en ella pero todo pudo haberse evitado si su hijo hubiese contestado el teléfono a tiempo, cuando aún estaban a tiempo para declinar la oferta de Lombardi & Fuer. Pero su hijo nunca contestó el teléfono, ¿Ahora toda la culpa es de ella? no se atrevió a levantar la mirada. —Fue culpa mía, Mareen esta absuelta de cualquier error   —intervino a favor de la madre de Dereck —Al no renovarse mi contrato con Walldering Company obligué a Mareen que acepte otra compañía para continúe modelando. —Aún así —el viejo golpeó fuertemente la mesa haciendo que su té de matcha se derrame y a todos dar un respingo menos a Dereck, luego miró con enojo a su hija  —Tu que eres una mujer que se desenvuelve con experiencia en nuestro mundo social ¿no se te ocurrió pensar en las desventajas que esto nos contraería? —Abuelo cálmate —pidió Ross levantándose y acercándose a Mayer para rodear su cuello con los brazos —sólo es un contrato, además tú al igual que Mareen saben lo mucho que anhelo ser modelo. Dereck observaba la interacción de Ross con su abuelo, y sonrío con ironía más parece ella su ñieta que él mismo su ñieto. Ross es la única con la que funciona aquel truco, su madre lo intentó e incluso su prima Katy lo intentó y no funcionó. —Puedes serlo de nuestra compañía  —la voz del viejo se ablandó y tomando las manos de Ross, la miró con aprecio  —Cancelemos tu contrato con Lombardi & Fuer —La compensación por incumplimiento es una fortuna   —ella informó con renuencia. Agregando que no quiere fallar a la primera empresa que le dio la oportunidad de cumplir con su fracasada profesión del pasado. —El dinero no es problema  —replicó Mayer —Dereck pagará la compensación, es por su culpa que ahora no estás en la nuestra. —Abue... — ¿O tienes alguna objeción Dereck? —la interrumpió ignorando su insistencia y miró con una real molestia a su ñieto. La insistencia de Ross era evidente para toda la familia incluso para Dereck, ella quiere permanecer en la compañía de los Lombardi. —Ninguna  —contestó Dereck a su abuelo pero era a ella a quien miraba, su atención estaba sobre Ross. Desde que entró al comedor sus ojos no se desprendían de ella, hace unas semanas la despreciaba, le irritaba tener a su alrededor a la mocosa de las que todos hablan como una mujer fácil, y esa es la mujer con la que su familia quiere él se case, no renovó el contrato porque no quería verla en la compañía, se quedó en su penthouse para no tener que verla en la mansión pero aquí está en la mansión desayunando con ella y aceptándola en la compañía. — ¿Lo ves pequeña jovencita? —preguntó el viejo dirigiéndose a Ross  —Todo incluso lo imposible puede ser posible. Ross suspiró y se separó de Mayer mirando a Dereck en el proceso ¿Por qué demonios no contradice a su abuelo? Su ex prometido no está ayudando para nada, él  mismo la botó de su compañía ¿Qué quiere ahora mostrándose de acuerdo a aceptarla en la compañía de nuevo? Era obvio que el abuelo de Dereck no se daría por vencido, que insistiría en tenerla en la compañía pero por lo menos pensó Dereck colaboraría para mantenerla fuera de su alcance. —Si quieres que vuelva a tu compañía será con las mismas ventajas que tengo al ser modelo exclusiva de Lombardi & Fuer —propuso Ross al viejo Mayer pero su vista está puesta sobre su ex prometido. Dereck torció la comisura de sus labios, simplemente con escuchar el nombre de la compañía de ese imbécil su buen humor desapreció. — ¡Por supuesto que las tendrás!   —aceptó de inmediato el viejo con una sonrisa que engordeció sus cachetes  —Serás la modelo exclusiva de Walldering company eso es un hecho es lo mínimo que mereces. Después de todo Ross formará parte de su familia así que todo lo que ella pida o desee se le será cumplido, él mismo como jerarca de mayor rango de los Walldering ofrecerá a la heredera del medio oriente todo lo que quiera. —Representaré a tu compañía abuelo, sin embargo seguiré siendo modelo exclusiva de Christopher Lombardi  —Ross sonrío y apartó la vista de Dereck que frunció el ceño al escucharla. No sólo a Dereck le disgustó oír aquello, sino que a Mayer también ya que el rostro contento que expresaba se esfumó en un segundo. — ¿Es necesario que permanezcas en esa compañía?   —preguntó con disgusto y con una rígida voz   — ¡Obtendrás todavía más al ser modelo de nuestra compañía! —No es algo que discutiré  —ella se mostró reacia y Mayer chasqueó los dientes y miró aún más furioso a su ñieto, el viejo claramente le echaba la culpa de todo a Dereck haciendo a Ross sentirse muy satisfecha   —Ahh y todavía no has escuchado mi condición para que acceda a ser modelo de vuestra compañía. — ¿Condición? —repitió Mayer volviendo su vista hacia Ross, Dereck que mantuvo su vista en Ross durante casi todo el momento profundizó su mirada en ella atento a lo que exigiría. Y Donald que se mantuvo al margen durante todo el desayuno,   casi se ahogó al oírla mientras tomaba su jugo de naranja  —Quiero que Diane Sigmund sea despedida de tu compañía —exigió Ross al abuelo pero era a Dereck a quien miraba decida a sostener su penetrante mirada, y volvió a su asiento pero no para sentarse o terminar su desayuno sino para coger su bolso —Es tiempo de retirarme no quiero llegar tarde a la escuela  —se despidió pero no sin antes darle un beso al viejo Mayer en la mejilla  —Aprovechen su desayuno. Si bien lo dijo mentalmente y con resentimiento, en el exterior mostraba una radiante sonrisa mientras iba al garaje principal de la mansión. Es consciente que no logrará ser una modelo de renombre con solo representar a Lombardi & Fuer, tiene que adquirir grandes contratos con otras compañías y si eso incluye a la corporación de su ex prometido, más fácil para ella todavía, no obstante no va a estar en la misma compañía que la loca mujer que la llevó a la muerte. A Diane Sigmund la quiere a millones de kilómetros de distancia. —Despídela y haz que cualquier compañía del extranjero la contraten para que se la lleven del país  —ordenó el viejo con una dura voz cuando Ross desapareció de la puerta principal  —Si no lo haces tú, lo haré yo y no seré flácido con el futuro de esa mujerzuela barata que tienes como amante. —Lo haré —contestó Dereck sin vacilar dejando sorprendidos tanto a Mayer como a sus padres. Si bien accedió sin refutar, Dereck tiene un sentimiento ácido en su interior, se deshará de su amante para acceder a las exigencias de su prometida, de la prometida que supuestamente aborrece, y no sólo eso sino que esta contrariado porque le fastidia el hecho de que Ross seguirá manteniendo contacto con el bastardo de los Lombardi a pesar de aceptar volver a Walldering company. (....) Durante el receso, Ross estaba almorzando en el refectorio de alumnos cuando su amiga llegó con una bandeja de comida que rebasaba de vegetales, era una ensalada vegan de atún gourmet que la hizo arrepentirse del delicioso desayuno que degustó esta mañana y del almuerzo de ahora. ¡Se supone que la modelo es ella no Elena! — ¿Anda cuéntame cómo es tu jefe? —dejó la bandeja sobre la mesa y se sentó a lado de Ross. —Como cualquier otro jefe —tomó los cubiertos y comenzó a cortar el filete de carne. El metabolismo de su cuerpo le permite comer lo que quisiera con moderación claro, no es de las que se come una vaca entera. —Difiero nido de pájaro —Elena ladeó la cabeza antes de tomar un sorbo de su vaso de agua —Christopher Lombardi es el playboy que sale en todas las revistas y por el cual todas babean. —Todas yo no —mintió. Comenzaba a incluirse en ese ‘todas’ y como una ilusa pensó en aceptarlo para ser el hazme reír de los medios cuando Christopher salga con su amante manteniendo con ella una relación. Agradecía el tener la valentía de abrir y leer ese mensaje para abrirle los ojos. De lo contrario, en este momento sería conocida como la novia de Christopher Lombardi que mientras ella está almorzando en la escuela él probablemente este almorzado con su amante. — ¡Es tu jefe y tú eres su modelo!  —Elena le recordó. Como si necesitara que se lo recuerde, eso lo tiene presente y muy profundo para su decepción. — ¿Y?  —con indiferencia dijo llevando unos trozos de carne a la boca. No quería recordar nada acerca de él pero Elena tan insistente como atosigante la obliga a recordar que trabajará durante un año para su compañía. —Te irás a la cama con el —aseguró Elena. —Sólo es cuestión de tiempo para que pierd….. Ross levantó la vista concentrada que tenía en su bandeja para mirar a Elena incrédula, iba a responderle pero una peculiar voz llamó su atención deteniéndola, — ¿Con quién te irás a la cama?  —interfirió Nicolás sentándose frente a Ross. Ambas se sorprendieron por la repentina presencia pero fue Ross la que se sintió más avergonzada, era a ella quien Nicolás miraba con una singular curiosidad. —Con nadie  —contestó y le dedicó una mirada molesta a Elena, el chico mujeriego del instituto casi oye que es virgen por su impertinencia  — ¿Cómo está tu hermano? Elena estalló a risas haciendo que los otros estudiantes volteen hacia la mesa de ellos quedando asombrados al reparar en la princesa de hielo del instituto hablando durante las horas de almuerzo con el chico más popular de la escuela. —Fue operado de la nariz  —respondió Nicolás ignorando a Elena y a la mirada expectante de los demás. —Lo siento —musitó Ross, no sabía el motivo pero a pesar de que intuía que el culpable debía ser Daniel recordó con compasión la cara ensangrentada del hermano de Nicolás Algo en su interior no creía que la culpa recayera en Dereck, simplemente porque él no es de los que andan en broncas, no es de los hombres que se van a puños, es demasiado arrogante, prepotente un hombre que no se relaciona con los demás en una forma que no sea profesional o técnica. Dereck es un hombre que se comporta como un hombre de su estatus lo haría. —Hey ¿qué les parece si vamos por unos helados después de clases?  —propuso Elena rompiendo el ambiente que se tornó luctuoso. Elena no tenía lastima en lo absoluto por el hijo mayor de los Di Mauro, para ella Daniel es un hombre ambicioso, arrogante y traicionero, no está segura y es esa la razón por la que todavía no lo comenta con Ross, pero podría arriesgar a asumir que Daniel mantiene encuentros profundos con Diane que sobrepasan la línea de amistad. —Me parece una mejor idea si vamos sólo Ross y yo  —dijo Nicolás guiñándole el ojo derecho a Elena  —saldrías estorbando tú me entiendes ¿no? — ¡Que va idiota! —se rio a carcajadas haciendo que otra vez la atención de los demás se centre sobre ellos  —Llevaré a Matías no voy a estar de extra entre ustedes. —Esta vez pasaré chicos  —se negó Ross levantando la mano  —Esta tarde estaré ocupada. El viaje a Francia la tiene retrasada con los deberes, esta tarde la pasara poniéndose al día. —Pensé que la Ross amargada y arrastrara quedó atrás —replicó Elena rodeando los ojos mientras que Nicolás le dedicó una sonrisa comprensiva. ¿Este chico siempre fue así? No recuerda que Nicolás fuera tan amable con ella en el pasado. No, por supuesto que no lo recuerda porque la Ross del pasado no miraba ni hablaba con nadie, únicamente tenía ojos para Dereck, lo que hizo que alejara de su círculo social a amigos y quizás a pretendientes. ¿Cómo puede una persona ser tan estúpida.... tan babosa por alguien que no le daba la hora ni se la dará  —Les aseguro que esa Ross quedó atrás  —aclaró ella. — ¿Entonces vamos? —insistió Elena con una sonrisa ladina. —Hoy no puedo  —negó con la cabeza  — tengo que volver a la mansión y hacer las tareas. —Ha dicho que otro día Elena, no la presiones —intervino Nicolás a favor de Ross. —Como quieran no les rogaré  —bufó Elena levantando su bandeja vacía para ir a la siguiente clase y obligando a Ross a hacer lo mismo. Nicolás se levantó también pero con distinta dirección, a él los esperan en la mesa del otro extremo los miembros de su equipo de fútbol. Un par de horas después, la última clase terminó y Ross junto con Elena se encaminaban al estacionamiento de la escuela, cuando se percataron que un grupo de estudiantes mujeres miraban embobadas a un hombre casi rubio que tenía las caderas apoyadas en la puerta cerrada de un jaguar rojo. Las chicas que de la nada parecían tener las hormonas alborotadas pasaban ida y vuelta frente a Christopher meneando sus caderas e incluso subían sus faldas para llamar su atención pero el parecía perdido en su celular con la cabeza gacha. Y no las culpa, admitió de acuerdo Ross. Con esa caballera castaña clara que tiende a rubio bajo los rayos del sol y junto a ese lujoso auto lo hacían un sexy millonario que atraería a cualquier jovencita. Una muchacha la más valiente o la más calenturienta del instituto, se acercó lo bastante hasta crear una sombra en el suelo que hizo a Christopher levantar la cabeza para mirar a la chica que estaba frente a él fue ahí que su mirada se desvío un poco y se encontró con los ojos ámbar de Ross. Notó que Christopher ignoró a la muchacha y está ofendida se marchó pero a él pareció importarle poco, los ojos verdes de Christopher miraban en una sola dirección, La miraba a ella y a pesar de la distancia entre ambos Ross pudo sentir que la profundidad de su mirada le atravesaba, ninguno de los dos apartó la vista, era como si se tratara de una competencia donde el perdedor sería el que no logre sostener la vista del otro. Una mirada que se vio interrumpida por el ruido poderoso de un motor rugir al momento de frenar, de un Lamborghini plateado. Oh si, Ross reconocería a millas de distancia el sonido de las llantas frenar del coche de su ex prometido, el coche que en su vida pasada se moría por subir en el asiento del copiloto. Las chicas se quedaron paralizadas, el bullicio y las exclamaciones se elevaron cuando el coche plateado aparcó a lado del jaguar, la puerta del piloto se levantó y Dereck salió de aquel impresionante Lamborghini que competía con el deportivo de Christopher, con unas oscuras gafas junto con un traje oscuro el rodeó su auto e hizo una mueca de desagrado cuando reparó al presidente de Lombardi & Fuer. Con arrogancia se sacó las gafas y se enfrentó a la mirada de Christopher que lo veía con disgusto, sólo hacía falta eso, que Dereck se quite las gafas para que las muchachas intensifiquen sus miradas embelesadas, ese era el poder de unos fríos y grises ojos que tenían la habilidad de transportarte a otra dimensión, de perderte en el gris de sus ojos y caer rendida, una sensación que la estremeció al recordar que así como las chicas lo están mirando como un dios griego ella lo miraba en el pasado, y lo seguiría haciendo si no hubiera reaccionado y despertado del dañino sentimiento que él causa en ella.  Demasiada belleza juntada en un día y en un solo lugar, las chicas murmuraban, gritaban y se alborotaban por esos dos hombres que se veían tan distintos uno del otro, uno era oscuro como la oscuridad y el otro era radiante como el sol. —Si estas con dos hombres al mismo tiempo procura distribuir tu tiempo —recomendó Elena con gracia y en voz baja para que sólo Ross la escuche.  —Llámalos a distinta hora.  —No los llamé. —Oh mira —señaló a las damas que veían con envidia y rabia a Ross  —Las demás chicas te miran con demasiado amor. Elena obviamente estaba disfrutando de la incomodidad en la que se encontraba Ross mientras que ella molesta e incómoda por la presencia no requerida de esos dos hombres que se auto invitaron a su escuela no sabía cómo reaccionar, en situaciones cómo está que la tragara la tierra era una buena opción de escapar de la situación. No obstante, eso no sucede en las películas ni en la vida real, tiene que enfrentar y sobre llevar la situación, inhaló aire hasta llenar sus pulmones y se acercó a ellos, — ¿Qué hacen aquí? —preguntó mientras intercalaba su vista de Dereck a Christopher y viceversa. —Vine a recogerte y llevarte a la mansión  —soltó Dereck sin dificultad. Christopher esbozó una sonrisa con cierto tono de burla a la vez que ponía las manos en sus bolsillos como muestra de arrogancia y despreocupación aptitud que molestó a Ross. —Mi modelo tiene que presentarse en mi compañía  —dijo Christopher sin desviar su mirada de la de Dereck. ¿Mi modelo? Dos simples palabras que irritaron a Dereck. — ¿Desde cuándo pasa una modelo a ser propiedad de la compañía para la que trabaja? —preguntó molesto a la vez que apretaba los puños y su mandíbula se tensaba. Christopher sonrió y sus profundos ojos verdes lo miraban con desgano, se ha dado cuenta que aumenta la furia de Dereck al hacer eso. —No me iré con ninguno de ustedes  —habló Ross atrayendo la atención de los dos impresionantes hombres que parecían cualquier rato saltar uno sobre el otro  —Tengo otros planes. —Puedes dejarlo para otro momento —sugirió Christopher. —Hay algunos cambios que debemos discutir y que necesitan de tu aprobación. —No puedes salir sin protección Ross —dijo Dereck  —Vuelve conmigo que Mayer está esperándote impaciente. El trabajo Ross puede hacerlo desde casa, el director de publicidad puede hacerle llegar por correo las nuevas propuestas para que esté al tanto de los nuevos cambios que menciona, no precisamente tiene que ir a la compañía de Christopher y en cuanto a lo de Mayer él puede esperar, viven en la misma casa después de todo. Optó por ignorarlos, desubicados y estúpidos hombres que se creen con derecho de venir a recogerla simplemente porque ellos así lo decidieron. —Vamos Elena que ya deben estar esperándonos  —le dijo a su amiga y está se abstuvo a solamente asentir, los ojos de la amiga de Ross se agrandaron no creía lo que veía a pesar de ser la que los observaba en primera línea. Elena se encontraba como si estuviera en un teatro, los veía con atención y la vez en shock, esos dos sementales que hicieron delirar a todas las chicas de la escuela, estaban peleando por ser el que se llevara a su amiga. Dereck y Christopher  escucharon lo que Ross dijo no la detuvieron, la siguieron con la mirada como ella se dirigía hacia el grupo de chicos que parecían haber salido de entrenar y que alardeaban de sus coches ignorando a las mujeres que se veían hipnotizadas. — ¿Sigue en planes lo de salir? —preguntó Ross con una brillante sonrisa que cautivó al equipo en general, y aunque solamente quería atraer la atención del capitán del equipo de fútbol consiguió la del grupo entero. Nicolás asintió y sonrió victorioso, quizás sus amigos no prestaban la más mínima atención a la aglomeración que la llegada de esos dos hombres causaron pero él sí lo hizo, observó a distancia a Ross que se veía incómoda. El ex prometido viniendo a buscarla personalmente a la escuela, y el otro hombre conocido por las compañías que ha adquirido en tiempo récord y de la que Ross es imagen. Dos hombres que no consiguieron la atención de la chica más deseada de la escuela, Ross lo prefirió y eso ya es un avance para Nicolás, no es que sea presumido pero es el mejor jugador del equipo por eso fue nombrado capitán ganando campeonatos y mantenido el nombre de la escuela en alto sin embargo la sensación que hoy sintió fue como si hubiera ganado el mundial. Llevando consigo el balón de oro,  llevándose a la princesa de hielo de ‘High Pretty Cool’ que ignora a todos, mejor premio no podía obtener. — ¿Intercambiemos de acompañante les parece? —Matías propuso sin desprender la vista del cuerpo de Ross mientras se mordía los labios teniendo a su novia a lado  —Sería un juego inter..... Elena rodeó los ojos, es su novio pero a veces se pasa de estúpido con ideas desubicadas. —Petición negada —lo cortó Nicolás alzando la voz a propósito  —Esta vez Ross es mía y va conmigo. La puerta del coche se levantó automáticamente y Nicolás la guío hacia su auto, con una mano en la espalda de Ross como sólo un caballero lo haría y mientras lo hacía volteó y miró triunfante a esos dos hombres que parecían estáticos como dos muros. Ross entró al vehículo sin mirar atrás, se puso el cinturón de seguridad mientras que Nicolás rodeaba el auto, abrió la puerta se sentó y arrancó con fuerza el coche con un sabor a victoria, un ruido que sonó en todo el estacionamiento de la escuela. Un ruido que resonó en los oídos tanto de Dereck como de Christopher, el aura que desprendía de ellos no era para nada atrayente, parecían dos témplanos hielo que irradiaban frío haciendo a las chicas que los veían embobadas alejarse. Ambos alcanzaron a escuchar que Nicolás se refirió a Ross como “mía”, una simple palabra que les desagradó, acababan de ser relegados por un simple estudiante, las revistas de entretenimiento  se burlarían durante varias temporadas si lo lo descubrieran. Sin mencionar el ridículo que de por sí están dando a todas las personas del instituto. Se subieron a sus respectivos coches sin mirarse, sin dirigirse la palabra y arrancaron casi al mismo tiempo ensordeciendo a los demás con un estruendoso rugido mucho más rechinante que el de hace un momento como si de una carrera se tratará.
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