Capitulo 2

3148 Palabras
De vuelta al salón, Ross fue directo al baño para retocarse, por las lágrimas su rostro se veía un desastre y no podía mostrar una cara así en la celebración de su aniversario. pensó mientras tomaba su bolsa de diseñador para buscar su maquillaje, era un trabajo difícil las lágrimas no se detenían y no dejaban que ella se retocara. Suspiró e inhaló aire varias veces para calmarse y suprimir las lágrimas, después de varios intentos logró recomponerse un poco. Estuvo bastante tiempo en el baño retocándose y quedando como nueva, cómo si su espectacular maquillador hubiera estado arreglando su maquillaje y no ella. El sonido de la puerta abrirse atrajo su atención, — ¿Querida que haces aquí? —la miró con detenimiento como para buscando algo raro en ella  —Te estaba buscando ¿Dónde has estado?. —Me sentía mal..... así que salí al jardín quería tomar aire fresco. El rostro de Mareen se mostró emocionado, cuando la escuchó. — ¿Enserio? ohh.....Puede ser que estés embarazada..... ¿puede ser eso? —preguntó con una gran sonrisa que reflejaba lo feliz que estaba— —No, estoy segura que no es eso —negó bastante convincente. Esa certeza por parte de Ross es válida. Desde que se casaron Dereck nunca la ha tocado. Son seis años de matrimonio y el nunca mostró deseo por ella, la desprecia hasta el punto de que el simple roce accidental entre ellos le causaba disgusto. Sin embargo Ross, con solo verlo tan imponente y atractivo hacia que el deseo emerja de ella y fluya por su interior. Tantos años amándolo y deseándolo era desgarrador, nunca perdía las esperanzas de que Dereck termine amándola y formaran una verdadera familia con maravillosos hijos que heredaran la belleza de su padre y la de ella. Ahora eso solo sería un sueño, un imposible sueño como siempre ha sido, él se divorciará de ella, y hará de Diane su esposa con la que formara una hermosa familia. La familia que Ross tan ansiadamente desea. —Bueno, volvamos —dijo mientras la tomaba de su mano para sacarla del baño. El esfuerzo que está haciendo para no desplomarse y caer llorando y muerta por lo que acaba de ver , escuchar es increíble. Aún así ella está volviendo a su fiesta de aniversario cuando acaba de ver a su esposo entre las piernas de su bella amante.  Pensó al retornar al salón. Cuando Dereck decida dar a conocer su divorcio, ella estará sola y dejada a los veinticuatros años. Ross dejó todo para ser una buena y calificada esposa, dejó el modelaje por él. Se mantuvo alejada de sus amigos al terminar la escuela, decidió no entrar a la universidad y así tener más tiempo para acomodarse a la sociedad e integrase a las costumbres de la familia. Era lo que Mareen exigía a Ross como futura esposa de su hijo. Se mantuvo fuera del medio artístico para mantenerse ocupada con la mansión de los Walldering, atender a los padres de Dereck, hacerse cargos de las recepciones que se llevaban cada mes en la Mansión. Todo lo hacia Ross con el fin de complacer a su esposo. Lo único que no dejó por él fue su familia, su familia la dejó a ella. Pero ¿qué hará cuando sea una mujer divorciada? el modelaje no la aceptara, ¿la universidad? es tarde para eso. Su herencia es lo único que la mantendrá, con su fortuna se encerrará en su mansión y no saldrá para que nadie se haga la burla de ella. Una herencia escandalosamente enorme, Dereck como su esposo administra su fortuna, una fortuna que hizo que los Walldering obligaran a Dereck a casarse con ella, pero cuando se divorcien él tendrá que devolver el poder de su Fortuna a ella. Solo tiene su dinero que esperanzadamente espera, eso no se lo quiten los Walldering, y si lo hicieran ¿Ross a quien acudiría? sus padres están muertos, y los familiares de sus padres no la reconocen ni la aceptan. Cuando volvió al gran salón junto a Mareen, Dereck y su amante se encontraban en el polo apuesto, ellos estaban lejos de ella pero Ross igual podía verlos no podía evitarlo, así como no podía evitar las lágrimas que trataba de controlar, sus ojos empezaban a aguarse y el insoportable dolor del pecho no disminuía.  Gritaba su interior..... —Esa vulgar mujer no respeta ni una celebración como esta —bufó enojada Mareen mientras escaneaba como un rayo laser a la amante de Dereck. —........ —No le des importancia Ross, esa mujer no se compara en lo absoluto a ti —le dijo con la intención de que ella no se sintiera mal, sin embargo eso ya era imposible. —Estoy bien no te preocupes —mintió. Dereck no la respetaba, era su fiesta de aniversario también, pero él estaba demasiado cerca de la rubia, Diane no se desprendía de su brazo, se apegaba y se estrujaba en él. Era demasiado humillante ver esa escena en su propia fiesta de aniversario. Cuando la recepción llegó a su fin casi todos los invitados se habían retirado, Ross no podía sostenerse por sí sola en pie.... Quería irse también. Se dirigió a la salida del Hotel donde esperaba el coche que la llevaría a la mansión Walldering. Y efectivamente el chófer estaba esperando afuera del elegante vehículo, se acercó y se dispuso a abrir la puerta para entrar pero el chófer la detuvo, —Sra. disculpe es la única limusina que queda y es para el CEO Dereck —le informó Paúl con vergüenza. Paúl, era un chófer muy agradable con ella, pero hoy tenía que obedecer las órdenes de Dereck antes que las de ella. —¿Los demás coches? —El resto de los coches están llevando al resto de la familia. Ross suspiró, debió de apresurarse antes que los demás, era la que menos quería permanecer y desperdiciar más tiempo en la recepción sin embargo fue una de las últimas personas en irse. Y este fue el resultado, que Dereck le ganara el coche y prefiera irse solo, sin ella. Tomaría un taxi, decidió ¿después de cuantos años tomará un taxi? no recuerda cuando fue la última vez que tomó un taxi, y esta noche lo haría para que Dereck vuelva cómodo a su Mansión, no importa cómo llega Ross a la casa, seguro para él es mejor si ella no llega. —Apártate. Una fría voz hizo que Ross volteara y aprecie a las personas que se encontraban detrás de ella, su esposo y su amante. —...... Pero no se apartó, demasiado hizo al soportar el mal comportamiento de ambos durante toda la noche. Tenían que apartarse ellos. Reunió todo el valor para poder verlos a ambos acaramelados, siempre los había visto así y siempre lo había soportado ¿por qué ahora no podía? estaba destruida y deshecha por dentro. Sencillamente no podía soportar más dolor y el solo verlos aumentaba su sufrimiento. —Me siento mal —expresó Diane con una dulce voz   —tomaremos el coche de tu esposa.  Escucharla es asqueroso.... ¿cómo puede pronunciar la palabra 'esposa' tan descaradamente? Aunque en realidad la que más parece una esposa es Diane no ella, admitió Ross. —Supongo debes sentirte mal durante todo este tiempo —dijo Ross con una simulada tranquilidad. —¿Qué quieres decir? —Sentirte mal por ser la amante de mi esposo —aclaró  —durante años. No era así, Ross fue la que llegó y se interpuso entre ellos. Pero ella no lo iba a aceptar, tenía que hacer que Diane se sienta mal de verdad, no falsamente como lo hacer ver en este momento, era lo mínimo que su dignidad que se hallaba perdida por los suelos pedía. —¿Qué?   ¡No soy la amante!  —expresó molesta. Diane estaba perdiendo el control, su semblante mostraba facciones obvias de disgusto. Caso que una mujer de alcurnia como Ross nunca mostraría, pero la rubia empezaba a perder los estribos, y su verdadero semblante de mujer de clase baja resurgiría. —Eso es lo que eres —simplemente dijo. Nunca tuvo la intención de molestar a Diane pero despues de verla con Dereck en la fuente de  agua no podía aguante y tragarse todo. —Yo debería ser la esposa, no tu. —Tú misma lo dijiste 'deberías'  —explicó Ross —Pero no lo eres. —Ya basta Diane ignórala, la que no conoce su lugar es ella  —intervino Dereck a favor de su amante. La oscura mirada de Dereck atravesó a Ross estremeciéndola, la hizo a un lado con torpeza haciendo que ella casi cayera pero mantuvo el equilibrio y por suerte no terminó directo al suelo. El lugar de su cuerpo donde Dereck la empujó le dolió, pero no más de lo que su ya lastimado corazón dolía. Pasando sobre ella e ignorándola, llevó a Diane de la cintura y con delicadeza hacia dentro de la limusina. A su amante la trata con delicadeza y a ella con brusquedad, eso la lastimó aún más de lo que sufrió al verlos juntos en la fuente de agua o el lugar donde Dereck la golpeó al empujarla. —Sé cuál es mi lugar y lo que valgo, por eso no ando revolcándome en cualquier lugar —dijo Ross con resentimiento mientras sobaba su brazo lastimado por la brusquedad de Dereck. Lo dijo sin pensar, no era su intención hacérselos saber, pero lo que acababa de afirmar hizo que los dos voltearan a verla. Ellos entendieron a lo que Ross se refería, al desenfreno de ellos dos detrás de la fuente de agua. El semblante de Dereck no cambió, el de Diane sí, su rostro se mostraba totalmente dominado por la rabia. —Eres una perra  que necesita una lección —espetó furiosa mientras venía hacia Ross como una fiera. No supo en que momento fue, pero Diane se encontraba arrimada sobre ella. Sosteniéndola de los cabellos y jalándola de lado a lado. Su movimientos relataban que Diane si sabía pelear y que esto no era nuevo en ella. Dereck observaba con desaprobación el semblante de su amante, el vocabulario de Diane y su arrebato fuera de control, no aceptaba aquel comportamiento vergonzoso, un hombre de primer mundo y con la clase que corría por sus venas nunca actuaria de esa forma, por consiguiente su esposa tampoco así que percibio que Ross esta en desventaja. Por otro lado Ross, quien nunca se había encontrado en una situación similar antes, y que siempre vivió en una burbuja de protección, estaba perdida. Trataba de alejarse de ella pero cada vez que hacía eso, sus cabellos dolían, Diane la tenía bien agarrada mientras Ross intentaba soltarse de su agarre. Las dos estaban perdidas cada una en sus movimientos, tanto que no se dieron cuenta que iban acercándose hacia la pista de los coches. Diane seguía sometiendo a Ross, mientras que la pobre Ross intentaba inútilmente separarse de ella, las uñas largas de la rubia arremetían contra la delicada piel de Ross, sus rostro y pecho ardían y quemaban, quiso hacer lo mismo pero las luces delantera de un gran coche la cegó, y Diane que daba la espalda al coche no lo vio, ella seguía concentrada en golpear a Ross. —Diane    ¡Detente!   —exclamó Ross aterrada. El coche estaba a milímetros de ellas y contra quien primero chocaría sería a Diane. Intentaba traer a Diane y a ella misma hacia la cera pero Diane no cedía e impedía cualquier movimiento de Ross. — ¡Cuidado Diane !  —gritó de repente Dereck mientras jalaba del brazo a Diane para atraerla hacia él. Las fuertes luces del automóvil cegaron a Ross, y ella solo sintió el fuerte golpe del auto haciéndola volar y lanzándola directo al suelo. El dolor físico producto del fuerte impacto fue horroroso, sintió sus huesos sonar y deshacerse mientras caí al suelo. Cuando la cegadora luz pasó, pudo abrir los ojos para ver qué es lo que realmente pasó, el brutal choque la dejó turbada casi inconsciente, no reaccionó hasta que entendió que acababa de ser atropellada, solo ella. Diana había sido salvada por Dereck. —Llamen una ambulancia  —gritó alguien que se acercó al lugar por el fuerte ruido que provocó el impacto— Aún en el suelo sin poder moverse sentía su cuerpo deshecho, y la humedad del suelo que desprendía de su cuerpo, era su sangre. Pero no perdió su vista, sus últimos latidos eran cada vez más lentos, su respiración era más pesada, le faltaba el aire. Necesitaba oxígeno. Las personas empezaban a asomarse al lugar, movidos por la curiosidad del estruendoso ruido que provocó el choque, empleados y clientes se aproximaban hacia donde ella para auxiliarla pero Ross ignorándolos veía moribunda las dos figuras que tanto daño le causaron.    Desde el medio de la avenida, ella los observaba. Solo sus ojos seguían abiertos y veía a Dereck sosteniendo con sus brazos a Diane que estaba en shock, no los escuchaba pero veía que Dereck le decía algo a su amante e intentaba dejarla sentada sobre la cera pero ella apenas le respondía y miedosa se aferraba a sus brazos para no soltarlo y al parecer no dejarlo ir, deteniendo así cualquier acción que Dereck intentará hacer. La última mirada que él le dio mientras sostenía a Diane fue desconcertante, Ross no pudo leer ninguna expresión en su rostro. Pensó mientras sus lágrimas empezaron a correr como ríos junto con la sangre que se desparramaba por el suelo. El sonido de la ambulancia sonaba cada vez fuerte a medida que se acercaba al Hotel, pero era tarde.... los últimos segundos de su vida terminaban y ella solo pensó; Esos fueron los últimos pensamientos de Ross antes de que sus ojos se cerraran dando paso a la llegada de la oscuridad junto con el dolor que se iba desvaneciendo.ada mientras Ross intentaba soltarse de su agarre. Las dos estaban perdidas cada una en sus movimientos, tanto que no se dieron cuenta que iban acercándose hacia la pista de los coches. Diane seguía sometiendo a Ross, mientras que la pobre Ross intentaba inútilmente separarse de ella, las uñas largas de la rubia arremetían contra la delicada piel de Ross, sus rostro y pecho ardían y quemaban, quiso hacer lo mismo pero las luces delantera de un gran coche la cegó, y Diane que daba la espalda al coche no lo vio, ella seguía concentrada en golpear a Ross. —Diane    ¡Detente!   —exclamó Ross aterrada. El coche estaba a milímetros de ellas y contra quien primero chocaría sería a Diane. Intentaba traer a Diane y a ella misma hacia la cera pero Diane no cedía e impedía cualquier movimiento de Ross. — ¡Cuidado Diane !  —gritó de repente Dereck mientras jalaba del brazo a Diane para atraerla hacia él. Las fuertes luces del automóvil cegaron a Ross, y ella solo sintió el fuerte golpe del auto haciéndola volar y lanzándola directo al suelo. El dolor físico producto del fuerte impacto fue horroroso, sintió sus huesos sonar y deshacerse mientras caí al suelo. Cuando la cegadora luz pasó, pudo abrir los ojos para ver qué es lo que realmente pasó, el brutal choque la dejó turbada casi inconsciente, no reaccionó hasta que entendió que acababa de ser atropellada, solo ella. Diana había sido salvada por Dereck. —Llamen una ambulancia  —gritó alguien que se acercó al lugar por el fuerte ruido que provocó el impacto— Aún en el suelo sin poder moverse sentía su cuerpo deshecho, y la humedad del suelo que desprendía de su cuerpo, era su sangre. Pero no perdió su vista, sus últimos latidos eran cada vez más lentos, su respiración era más pesada, le faltaba el aire. Necesitaba oxígeno. Las personas empezaban a asomarse al lugar, movidos por la curiosidad del estruendoso ruido que provocó el choque, empleados y clientes se aproximaban hacia donde ella para auxiliarla pero Ross ignorándolos veía moribunda las dos figuras que tanto daño le causaron.    Desde el medio de la avenida, ella los observaba. Solo sus ojos seguían abiertos y veía a Dereck sosteniendo con sus brazos a Diane que estaba en shock, no los escuchaba pero veía que Dereck le decía algo a su amante e intentaba dejarla sentada sobre la cera pero ella apenas le respondía y miedosa se aferraba a sus brazos para no soltarlo y al parecer no dejarlo ir, deteniendo así cualquier acción que Dereck intentará hacer. La última mirada que él le dio mientras sostenía a Diane fue desconcertante, Ross no pudo leer ninguna expresión en su rostro. Pensó mientras sus lágrimas empezaron a correr como ríos junto con la sangre que se desparramaba por el suelo. El sonido de la ambulancia sonaba cada vez fuerte a medida que se acercaba al Hotel, pero era tarde.... los últimos segundos de su vida terminaban y ella solo pensó; Esos fueron los últimos pensamientos de Ross antes de que sus ojos se cerraran dando paso a la llegada de la oscuridad junto con el dolor que se iba desvaneciendo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR