Capitulo 4

2347 Palabras
—Desde hoy. Contestó Ross resuelta y con simplicidad pero sin ninguna expresión ni emoción en su rostro. —Entiendo. Aunque Anna se sorprendió por el repentino cambio de aptitud de Ross, estaba encantada con la nueva aptitud de la pequeña mujercita que se encontraba siendo cuidada por los Walldering, desde hace ya dos años que llegó Ross a la Mansión y desde entonces quedó cautivada por él, y ahora repentinamente decide dejarlo ir. No importa el motivo tras esa decisión, para Anna es lo mejor que Ross ha hecho desde que llegó a sus vidas. Y satisfecha con lo que acaba de oír, la fiel sirvienta de Ross salió de la habitación. Completamente vestida y arreglada, Ross bajaba por las escaleras cuando escuchó las voces que no deseaba oír, aquellas voces provenían del comedor. Si decidía comer con ellos se volvería a repetir lo del pasado y es lo que menos quería........ Pero no recordar el pasado era imposible: el lugar donde Ross solía tener prohibido asomarse mientras Dereck se encuentre en la mesa, era la hora del desayuno, y Dereck estaba desayunando con Diane y su madre, aunque el rostro de Mareen reflejaba una cara de pocos amigos, la de Diane irradiaba una luz que competía con el brillo dorado de su cabello. —No tienes permitido sentarse en la mesa cuando yo esté presente. Le había dicho él cuándo Ross se disponía a sentarse a comer junto a ellos. Que una de las personas de la casa donde vives te diga eso, es demasiado vergonzoso, humillante y todavía más si esa persona es el hombre que amas. — ¿Por qué? —preguntó Ross con apenas una audible voz. Quería llorar. — ¿Por qué?  —repitió molesto  —es desagradable verte o escucharte mientras disfruto de mi desayuno. Algo se rompió dentro de ella, de nuevo. Otra pieza de su corazón cayó rompido al suelo. Recordando los hechos del pasado entendió que su corazón se quebraba y se deshacía, desde sus épocas de adolescencia hasta cuando murió. —No hablaré ni te molestare mientras sea la hora de la comida. ¿es tan difícil permitirme comer con él? pensó Ross mientras miraba a la bella rubia que dejó de comer para observar la escena con atención, sus facciones no mostraban nada, pero en sus ojos se veía lo contenta que estaba con lo que estaba presenciando. —Comerás en tu habitación  —ordenó  —o con los sirvientes en la cocina. —Dereck.... basta  —pidió su madre y Dereck prestó atención al semblante disgustado de Mareen, la niña había puesto de su lado a su madre. Si Ross fuera una jovencita arrimada de la familia, estaría de acuerdo en comer aparte de la familia hasta incluso comer con los sirvientes, pero ella no lo es, el padre de Dereck le cedió a su hijo la administración de la herencia de Ross, y la fortuna de Ross es tan inmensa que compite con los Walldering. Por eso la sobre presión de Mayer a su nieto en casarlo con Ross. No entendía como Dereck podía despreciarla aun sabiendo de la fortuna que ella posee y de la familia de donde ella proviene. —Esta es mi casa, si a ella no le gusta las reglas puede largarse. Dijo volviendo su vista hacia el rostro a punto de llorar de Ross, él se dio cuenta de las lágrimas que empezaban a surgir de los bellos ojos color ámbar de ella, pero eso no lo conmovió. Ella se volteó de espaldas para que ellos no vieran como sus lágrimas empezaban a correr por sus mejillas. Terminó yéndose del comedor, donde su presencia no era requerida. —Fuiste demasiado cruel, eres mi hijo pero no sé de quién heredaste ese carácter despiadado y cruel, Ross es solo una niña. —¿Una niña? —sonrío sin gracia  —es una cualquiera que vive bajo nuestro techo, deberías poner atención a lo que hace esa niña que tanto defiendes. —Sé muy bien qué clase de persona hospedo en nuestra casa. Mareen tomó la servilleta para limpiarse la boca de los restos de comida, y se retiró del comedor, no estaba de humor para soportar el genio de su hijo y a la trepadora de su novia. —Amor no te preocupes  —expresó cariñosa mientras ponía su mano encima de la de Dereck, como gesto de comprensión, para Dereck ella era la única que lo comprendía.  —Las realidades no se pueden ocultar tarde o temprano ella sacará su verdadero yo. —Lo sé. Afirmó mientras se disponía a comer y retomar su desayuno, pero ya no tenía apetito, se encontraba irritado y todo por la interrupción de Ross. Ross salió del comedor y se fue a su escuela, pero alcanzó a escucharlo, él la avía insultado y su madre la defendió, por lo menos Mareen si la conocía y no dudaría de ella. Término de bajar las escaleras al mismo tiempo que acaba de recordar este desayuno en su vida pasada. Se exigió no pensar en el pasado, en esos humillantes y crueles momentos que soportó por él. —Ya hice lo que me encargaste  —la interceptó Anna y atrayendo la atención de las personas que se encontraban en el comedor, menos la de Dereck  —¿estás lista? Paul está esperándote para llevarte" —Si, pero necesito algo primero" — ¿Qué?"  —preguntó la sirvienta confundida, su maleta estaba lista en el coche, solo faltaba ella. —Vamos a la cocina primero. No quería demostrar a toda la familia que está enferma, lo que menos quiere es verse obligada ir al médico, y que Mareen reproche y culpe a Dereck, no por compasión sino porque con Dereck ya no quería tener ningún asunto. —Ven aquí siéntate a desayunar con nosotros, Ross  —interrumpió Mareen, quien no se encontraba de buen ánimos, su rostro hablaba por ella. Llamar a Ross para que se una a ellos, provocaría y quizás espantaría más pronto a Diane para que se vaya de la Mansión. La vieron bajar elegante y demasiado tranquila por las escaleras, Mareen se dio cuenta, la notó más distinta algo diferente que no lograba entender, pero igual le gustaba ese aire nuevo que ella emanaba. Y por supuesto él la notó también, desde el extremo angular donde Dereck estaba sentado en la extravagante mesa, podía verla bajando los escalones con serenidad mientras su mano se sostenía por la baranda de la escalera. Era Dereck quien tenía la vista completa de ella bajando por las escaleras, su mirada estaba perdida y sin ningún brillo ni emoción, como si todo a su alrededor fuera indiferente para ella, su elegancia se podía apreciar a kilómetros > admitió para sí mismo, muy a su pesar. —Es tarde desayunaré en la escuela. No quería mirarlo, con todo el valor que logró reunir le respondió a Mareen, mirándola solo a ella, no quería volver a verlo, no todavía, no cuando todavía no supera lo acontecido. El shock de su muerte estaba muy reciente y Dereck era el culpable indirecto de su trágico accidente, él tenía la decisión de salvarla y no lo hizo. —No creo que sea buena ide..... —Déjala Mareen  —sugirió Diane.  —debe irse ahora, no queremos que Ross llegue tarde la escuela ¿cierto? Los ojos de Ross si querían verla ahora que escuchaba lo falsa que suena ¿no pueden darse cuenta los demás qué clase de persona es? No importa cuánto ella lo intentará, el origen no es algo que se pueda ocultar. Tarde o temprano su verdadero yo saldrá a relucir. Ignoró lo que la rubia dijo, y paso de largo. Ya en la cocina, Ross le pidió a Anna que le consiguiera medicinas para disminuir el ardor de sus pies lastimados, aunque estaba usando sandalias suaves y abiertas para no molestar sus heridas necesitaba medicina, así sanaría más rápido. También le pasó medicina para la fiebre. —Se te hará tarde Ross. —Pero con Paul estoy segura que llegaré a tiempo. —Eso no lo niego, se conoce todas las rutas de desvío y atajo. Ross sonrío, le gustaría que Anna y Paul llegaran a ser una pareja. Pero ella que renació y volvió a la vida, recuerda que hasta su edad anterior no había indicios de que Paul y Anna se convirtieran en pareja. Después de curarse sus lesiones, fue directo a la puerta principal con la firme intención de ignorar a los presentes que se encontraban todavía desayunando en el comedor. — ¿Ross? Pero antes de llegar a la puerta principal de la casa, salir e ir a la entrada de la mansión donde esperaba el chófer, la voz de Mareen intervino en su objetivo. — ¿Si? Ross se detuvo y giró su vista hacia la madre de Dereck, ella si se merecía su respeto y cariño, la única que la trató bien. Aun así Mareen no pudo evitar que ella muriera. Y ahí lo vio.... inevitablemente lo volvió a ver, su roto corazón no quería verlo, volvió a sentir dolor, un dolor que la ahogaba con su propio sufrimiento, la herida no sanaba evidentemente, todavía sentía las cien mil punzadas que su traición provocó en su corazón. Pero su traicionero corazón, a pesar de encontrarse deshecho dio un vuelco con sólo verlo, sus latidos se aceleraron como en el pasado, haciendo que casi pierda la fría y serena aptitud que se ajustará a su nueva vida. Aún sentado frente a la mesa, su espléndido traje deslumbraba en contradicción a su oscura y fría mirada, sus ojos grises era lo que a Ross más le encantaba, unos ojos tan hermosos que cautivaban a cualquier mujer, pero se volvían duros y sombríos cuando la miraban a ella, su caballera morena en contraste de su piel blanca y que junto con su escultural cuerpo le daban un aire de dios griego, fue el protagonista de casi todos sus sueños. Ese imponente y magnífico hombre que tiene la capacidad de desarmar y conquistar a cualquier mujer era su esposo. Sí, fue su esposo y ella nunca lo conoció a fondo, su deseo por él la quemaba con un simple roce de brazos o manos, sentía las cargas eléctricas que la turbaban, pero nunca sintió el placer de ser su esposa en la intimidad, y tampoco lo sentiría ahora, para ella Dereck es el hombre que ahogaría con su propio resentimiento u odio el amor que tuvo y que todavía siente por él. —Estoy segura que se te hace tarde  —Mareen volvió su rostro hacia Dereck  —Dereck llévala a su escuela ya que está cerca de tu trabajo. — ¿Por qué ten.... Ross no dejó que terminara, ya sabía su negativa respuesta. Y ella le evitaría el infortunio de tener que molestarlo con su irritable presencia. —No es necesario Mareen, el chófer ya se encuentra esperándome. Y añadió, —Adiós. Se despidió al mismo tiempo que cerraba la puerta tras su salida, dejando a Mareen como a Diane atónicas. Esa reacción fue insólita para ellos, Ross estaría encantaba y emocionada de ser llevada por Dereck, sin embargo rechazó la sugerencia de Mareen. —Qué raro  —expresó Mareen extrañada. — ¿Ross se siente mal? ella no desaprovecharía cualquier intento de acercarse a Dereck. Agregó Diane, aunque le hubiera gustado decir otras palabras más impropias, pero debía mostrar respeto, decoro y clase para estar a la altura de lo que se espera de una mujer que se convertirá en la esposa de Dereck. Solo Dereck no quedó atónico, su indiferencia es total frente a cualquier asunto trivial que no requiera de su importancia, aunque si le pareció extraño su comportamiento, anoche mismo ella dijo que estaría encantada de subir a su coche. Igual no se molestaría en pensar acerca de eso, los comportamientos de los adolescentes cambian y vacilan conforme su estado de ánimos, es más que seguro que esa mocosa volvería a molestarlo y a entrometerse en sus asuntos, hasta irritarlo a más no poder. Es demasiado molesto tener a una adolescente enamorada de él, debería encontrar la forma de deshacerse de ella, si su abuelo continúa insistiendo, llegará el momento en que lo obligara a casarse con ella, por suerte Ross es menor de edad y eso es un impedimento que su abuelo ha aceptado por ahora. —Pide a uno de los choferes que te lleve a tu sesión Diane, tengo una junta importante. —Claro. Eso no fue agradable a los oídos de Diane, pero no tenia de otra más que aceptar. Anoche como novia no aceptada de Dereck no se le permitió asistir a la cena familiar, y para reponer esa comida perdida, vino temprano a la casa de Dereck para desayunar juntos. Antes de retirarse por completo del comedor Dereck se despidió de su madre, y de Diane. No obstante, la rubia no se conformó con el beso en la mejilla que Dereck le dio, quizás por la presencia de su madre. Diane se levantó y lo acompaño hasta la puerta principal y ahí pudo darle un beso sediento de deseo que él correspondió, un desenfrenado y ardiente beso. Mareen que todavía se encontraba en el comedor desvío su rostro con disgusto de esa insolente escena, > pensó —Te veo esta noche en mi departamento  —le susurró ella al oído cuando se separaron sedientos de aire. Dereck no respondió salió de la mansión directo hacia su carro y se marchó, las ruedas del auto sonaron frente al arranque de su partida, pero Diane sabía que su beso dejaría a cualquier hombre con las ganas, por supuesto Dereck no sería la excepción y la rubia lo esperaría, esperaría su llegada con la lencería más sexy que obtuvo de la compañía de los Walldering.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR