Capítulo 6: El Precio del Pasado

1156 Palabras
Emily cerró el libro de golpe, sintiendo cómo su respiración se aceleraba. Alguien de su familia debía quedarse atrapado en este lugar. La idea la helaba hasta los huesos. Kael la observaba en silencio, dándole tiempo para asimilar la verdad. Pero ella no podía quedarse quieta. —Esto no tiene sentido —susurró—. ¿Por qué nadie me dijo nada? Kael apoyó una mano sobre la mesa de madera oscura. —Porque sabían que, tarde o temprano, tendrías que descubrirlo por ti misma. Emily sintió un nudo en el estómago. Su abuela siempre había sido una mujer reservada, con secretos en su mirada. Pero jamás imaginó que ocultaba algo como esto. Un pacto con el Otro Lado. Un sacrificio en cada generación. —No puedo aceptar esto —dijo, apretando los puños—. No puede ser la única opción. Kael la observó con una mezcla de curiosidad y algo más… ¿esperanza? —Tal vez no lo sea —murmuró. Emily frunció el ceño. —¿A qué te refieres? Kael caminó hacia una de las estanterías y deslizó los dedos por los lomos de los libros antiguos. Finalmente, sacó uno y lo dejó caer sobre la mesa con un sonido sordo. El título estaba escrito en letras doradas: “Las Grietas del Reflejo” Emily lo miró con cautela. —¿Qué es esto? —La única prueba de que hay otra forma —respondió Kael, cruzándose de brazos—. Hace siglos, una Voss intentó romper el pacto. No funcionó… pero dejó pistas. Emily sintió que su pulso se aceleraba. —¿Quién fue? Kael sostuvo su mirada. —Eleanor Voss. El nombre la golpeó como un rayo. Su antepasada. La misma mujer que había visto en el espejo. —Eleanor… —susurró. —Ella fue la única que se negó a aceptar las reglas del pacto. Creía que debía haber otra manera de sellar la brecha entre los mundos sin sacrificar a alguien de su familia. Emily abrió el libro con manos temblorosas. Las páginas estaban llenas de anotaciones, símbolos antiguos y dibujos de espejos con fracturas en su superficie. Y en medio de todo, una frase subrayada: “Solo la sangre de un Voss puede sellar… o romper el pacto.” Emily tragó saliva. —Si Eleanor trató de romperlo y falló… ¿qué pasó con ella? Kael guardó silencio por un momento antes de responder. —La atraparon aquí. Emily sintió un escalofrío recorrerle la espalda. —¿Quieres decir que…? Kael asintió lentamente. —Si su plan hubiera funcionado, tú no estarías aquí ahora. Pero fracasó. Y su castigo fue convertirse en parte del reflejo. Emily miró los espejos que la rodeaban. ¿Estaba Eleanor todavía aquí, atrapada en algún reflejo perdido en este mundo? El pensamiento la aterrorizaba… y al mismo tiempo, despertaba algo dentro de ella. Si Eleanor casi lo logra… tal vez Emily sí pudiera. Respiró hondo y cerró el libro. —Voy a encontrarla. Kael la miró con una mezcla de incredulidad y admiración. —No será fácil. Emily lo miró con determinación. —Nada de esto lo ha sido. --- La búsqueda comenzó esa misma noche. Kael la llevó a través de los pasillos oscuros del Otro Lado, guiándola por un laberinto de habitaciones donde el tiempo parecía haberse detenido. Los espejos en las paredes reflejaban cosas que Emily no podía comprender del todo. Sombras de lo que alguna vez fue. Destellos de otros mundos. Fragmentos de memorias olvidadas. —Eleanor debe estar en algún lugar de aquí —dijo Kael en voz baja—. Pero este lugar cambia constantemente. Emily asintió, sintiendo el peso del desafío. Avanzaron en silencio, sus pasos resonando en la piedra fría. Hasta que algo cambió. Un murmullo. Emily se detuvo en seco. —¿Oíste eso? —susurró. Kael también se detuvo, con los músculos tensos. Un nuevo sonido llenó el aire. Un susurro. Emily giró la cabeza hacia un espejo cercano. La superficie del cristal comenzó a ondularse como el agua. Y, lentamente, una figura apareció en el reflejo. Una mujer de cabellos oscuros y ojos afilados. Su expresión era dura, pero su mirada tenía un brillo de reconocimiento. Emily sintió que el aire se le atascaba en los pulmones. —Eleanor —susurró. La mujer en el espejo la observó con atención. —Has venido demasiado lejos, niña. Emily sintió un escalofrío. —Necesito tu ayuda. Eleanor inclinó la cabeza. —¿Sabes lo que estás pidiendo? Emily apretó los puños. —Quiero terminar con esto. No puede haber más sacrificios. La risa de Eleanor fue amarga. —Todos los Voss han dicho lo mismo. Y sin embargo, aquí estamos. Emily dio un paso adelante. —Tú intentaste cambiarlo. Estuviste cerca. Eleanor la miró con intensidad. —Pero fallé. Y pagué el precio. Emily sintió la desesperación crecer en su pecho. —Dime lo que hiciste. Tal vez yo pueda hacerlo mejor. Eleanor guardó silencio por un largo momento. Luego, finalmente, habló. —Si quieres romper el pacto, necesitarás algo más fuerte que la sangre de los Voss. Emily frunció el ceño. —¿Qué quieres decir? Eleanor la miró con seriedad. —El pacto no solo se hizo con nuestro linaje. También se forjó con algo del Otro Lado. Algo que aún existe. Kael se tensó. —El Guardián. Emily sintió un escalofrío. —¿Quién es el Guardián? Eleanor la miró fijamente. —La entidad que vigila el pacto. Es el que decide quién debe quedarse atrapado y quién puede irse. Si quieres romper el pacto… tendrás que enfrentarte a él. Emily tragó saliva. Kael sacudió la cabeza. —Eso es imposible. Nadie ha visto al Guardián y ha salido con vida. Eleanor sonrió con tristeza. —Por eso nadie ha roto el pacto. Emily sintió que su determinación se endurecía. —Entonces lo encontraré. Eleanor la observó por un momento, y por primera vez, su expresión mostró un atisbo de esperanza. —Tal vez tú sí puedas hacerlo. El espejo comenzó a distorsionarse. —Espera —dijo Emily—, aún hay más que quiero saber. Pero Eleanor ya se desvanecía. —El Guardián vendrá por ti… —susurró—. Prepárate. Y entonces desapareció. Emily se quedó mirando el espejo vacío, con el corazón latiéndole con fuerza. Kael suspiró. —Acabas de desafiar a la entidad más poderosa del Otro Lado. Emily lo miró con determinación. —Si es lo que hace falta para romper este pacto, entonces que así sea. Kael la observó en silencio. Luego, una sonrisa se formó en su rostro. —Sabes que esto podría matarte, ¿verdad? Emily asintió. —Lo sé. Kael soltó una leve risa. —Definitivamente eres una Voss. Emily sonrió de lado. Pero en su interior, sentía el peso de lo que acababa de hacer. Había declarado la guerra al Guardián del Otro Lado. Y pronto, él vendría a buscarla.
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