Isla Hall Su boca se acerca a la mía y yo contengo el pánico que me absorbe solo porque tengo un papel que desarrollar, porque nadie debe darse cuenta de lo que realmente está pasando. Sé que pierdo la cabeza cuando él me besa, que no puedo centrarme por más que quiera, pero no puedo permitirme darle ese poder otra vez. Me niego a hacerlo. Hasta hoy, Mauro se ha mantenido alejado, distante y, en cierto modo, lo agradezco, pero algo me dice que si decide ir a por todas y exigir su papel de marido, la tendré bien difícil para resistir; por eso debo poner en práctica desde ya, mi fuerza de voluntad. Sus labios son suaves, pero a la vez firmes. Como la primera vez, logra sacarme un suspiro. Es un maldito que me está usando para sus beneficios, que creo que comienzo a entender. Pero lo peor

