Isla Hall. Me miro al espejo y quiero llorar. Respiro profundo para evitar hacerlo. Cierro los ojos y el ardor tras mis párpados me incomoda, demuestra lo débil que estoy siendo. Me digo que no tengo nada que hacer, más que aceptar, pero ni yo misma puedo convencerme de eso. Si yo fuera más fuerte, no habría cedido. Si yo tuviera un poco más de carácter, Mauro no me habría chantajeado como lo hizo. Si yo no hubiera sido una tonta enamorada hace unos meses atrás, no habría dejado mi vida tirada para seguirle el ritmo a alguien que me dejó botada a la primera de cambio. Ahora quizás no estuviera tan desesperada, el miedo a no poder darle una vida a mi hijo no me atacara. Posiblemente, hubiera mandado a la mierda al hombre que amé y que me sigue afectando de formas que no deberían

