Mauro Vittalio. Han pasado varios días desde que ocurrió el encuentro de Isla con mi nonno. La semana comenzó con todo, responsabilidades y trabajo, como siempre, pero desde entonces todo se siente diferente en mi vida. «De cabeza». No sé si fue esa pequeña esperanza que brilló en los ojos de mi nonno al enterarse de la noticia que le di, pero según Antonella, su estado de salud va camino a la mejoría, con mayores ánimos y ganas de seguir dando guerra. Yo esperaba contentarlo, sí, pero sinceramente no creía que mi fingido nuevo estatus le daría más ganas de vivir. Puedo sonar como un hijo de puta, si los pensamientos que ahora tengo salen de mi cabeza, pero acepto que esto me pone nervioso y me hace tomar una postura diferente a la que he llevado hasta ahora. Porque sí, por un lad

