Al llega al local nocturno, había mucha gente afuera haciéndose fotografías, seguramente para sus r************* , y muy cerca de la entrada, estaba Alek con la flaca y el otro par de pendejos mimados. Intercambié de pasajero, porque Amy bajó y Alek subió a la moto para guiarme al estacionamiento. «¿En serio las vamos a dejar solas?». —Ni te preocupes por las muchachas —alegó Alek, que me escuchó los pensamientos—. Lissandra está tan emocionada que no piensa en otra cosa que no sea bailar y abrazar a su novio. —Vale, si tú lo dices... Dejé la moto al lado de la Suzuki y volvimos a la entrada del local. Las muchachas hacían muecas y mohines de boca de pato frente a la cámara frontal de sus celulares y sonreían coquetas ante los flashes. Vi que el muchacho odioso abrazaba a Amy y en cuan

