22-Presión

3852 Palabras

Sentía toneladas de escombros sobre mi cuerpo, un asqueroso sabor amargo en mi paladar y la mente en blanco. ¿Dónde estoy? Mis manos las tenía apoyadas en algo frío y sedoso, apreté los dedos y confirmé que era sábanas. Me senté con lentitud y dudé saber quién era. Ni sabía cómo había llegado hasta allí. La mañana anterior se me pudo haber salido el cerebro por la nariz, pero creí que ahora lo había vomitado porque me dolía la garganta y sentía hueca mi cabeza. Me levanté y me agarré a las paredes y muebles cercanos hasta llegar a la alcoba de Alekséi. No intenté tocar, hacer ruido solo empeoraría mi malestar. Giré el pomo y abrí la puerta, Alek estaba despierto, hablando por su celular. Lo miré con cara de borrego y él carcajeó y se despidió, luego colgó la llamada. —Pero sí estás vivo..

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