Willow... Su voz ronca me deja estática. Lo miro, sus ojos encuentran los míos. —¡Descansa! La decepción se me nota en el rostro, estoy segura. —¡Descansa igual!—camino directo a la alcoba y me tiendo en la cama, entonces, al dormirme, encuentro el más horrible de mis sueños. Lo veo. Es él. El hombre de cuero. Me toca. Me besa. Me lame. Me chupa. Me folla. Lo siento dentro de mí. Moviéndose, saliendo y entrando con rudeza. No logro ver mi rostro. No sé si estoy inconsciente. Solo lo veo a él. Lo escucho gemir como un cerdo cuando se corre dentro de mí, entonces, en el mismo sueño caigo en la cuenta. ¿Y si no uso protección? ¿si estoy embarazada? Despierto bañada en sudor, confundida y con el corazón desbocado. Con la necesidad urgente de ir a un médico y verificar que todo est

