CAPÍTULO VEINTE —¿Cómo me encontraste? —preguntó Zoe. Shelley arqueó los bordes de los labios en una sonrisa y señaló una mesa vacía. —Te lo diré en un minuto. Sentémonos. Zoe negó con la cabeza. —No. Lo encontré. Al asesino. Estaba a punto de arrestarlo. Shelley agrandó los ojos alarmada y giró rápidamente la cabeza de un lado a otro. —¿En dónde? —Detrás de la barra. —Zoe intentó mantener la voz baja para que él no la escuchara. Shelley frunció levemente el entrecejo y se mordió el labio. —Solo ven a hablar un minuto, ¿quieres? Puedo ayudar. Vayamos a un lugar más tranquilo para que podamos escucharnos. —¿A dónde? —Afuera. Solo un minuto. Zoe permitió que la guiara hacia afuera del bar abarrotado de mala gana, chocándose contra la gente por el camino hasta llegar a la salida.

