Edward Respiró hondo, tratando de calmar el ritmo frenético de mí corazón, aunque la ansiedad no me daba tregua. Mi mirada recorrió la sala, cada rincón suavemente iluminado por la cálida luz de las velas que había dispuesto en lugares estratégicos, casi como si hubieran sido parte de un ritual meticuloso, cada una encendida con la esperanza de que esta noche fuera perfecta. Las rosas, en tonos rojos y blancos, adornaban el espacio con un simbolismo que me hacía sonreír nerviosamente, el rojo, representando la intensidad de mi amor por Allison, y el blanco, la paz y seguridad que ella me brindaba. Pero, a pesar de los detalles pensados y mi deseo absoluto de que todo saliera bien, una oleada de nerviosismo invadía mi pecho. Me pase una mano por el cabello, notando el sudor en las pal

