Creo que hoy Dios decidió asignarme un ángel de la guarda, pues no hay otra explicación para que pudiera llegar con bien a la fábrica. Mi mente estaba en todas partes, menos en el camino, así que mi seguridad física era lo menos que me estaba preocupando. Mi jornada laboral hoy se siente absurdamente larga y el calor superior al habitual, convirtiéndome en una persona mal humorada y de semblante poco amigable. Hoy acoso más de lo acostumbrado al viejo reloj con la mirada y salgo lo más rápido que puedo rumbo a recuperar mi celular. No me contesta, Juliana no contesta mis llamadas, así que trato de seguir la recomendación de la señora María y darle su espacio, pero eso es algo tan difícil de hacer, que no me aguanto y le envío un mensaje al w******p, pidiéndole disculpas y diciéndole cu

