Espero a que Juliana termine sus clases y la llevo a casa de su madre. No puedo presionarla más, así que no toco más el tema. La señora María nos observa desde una ventana y abre la puerta a tiempo para que Juliana ingrese. Me mantengo con la vista perdida en esa casa por unos minutos, en los cuales reflexiono un poco. Antes de conocer a Juliana, mi vida era tolerable, no era buena, pero era una vida tolerable. Ahora después de conocer la felicidad, pareciera que no tengo un motivo para avanzar o mantenerme en este mundo. Y si ella decide que no quiere volver conmigo, ¿qué haré? Siempre me he visto como un luchador, un guerrero al cual nada le queda grande, pues siempre me levanto, incluso, ya estoy prácticamente por fuera del problema de Rigoberto. Pero un golpe de Juliana, es dif

