Alejandro me miró con atención, su rostro reflejando una mezcla de preocupación y anhelo. "Sofía, sé que las cosas han estado tensas últimamente", comenzó con sinceridad. "Casi no nos hablamos y el contacto entre nosotros es mínimo." Asentí, luchando por encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que sentía. "Lo sé", murmuré con pesar, sintiendo el nudo en mi garganta mientras las lágrimas amenazaban con emerger. "Entiendo tus temores, Sofi", continuó Alejandro, su voz cargada de empatía. "No puedo forzarte a superar tus miedos si no estás lista. Necesito que confíes en mí, que sepas que estoy comprometido a no lastimarte otra vez. Quiero estar cerca de ti, pero también respeto tu necesidad de espacio." Las lágrimas se acumulaban en mis ojos mientras luchaba por contener la avala

