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1962 Palabras

Luego, su pecho como si no quisiera que me suelte, Leonardo me hace sentir viva, aquel vacío que Alejandro me dejó, siento que él lo va llenando, tal como me lo dijo aquella noche. Un diálogo: — Bueno, creo que es tiempo de irnos cada uno a su responsabilidad — comenta Leonardo, y yo asiento. — No tengo ganas de trabajar — protesto mientras voy saliendo por la puerta y él me sigue. — Así es la vida del pobre — comenta divertido. — Pero tú no eres pobre y tienes que trabajar igual — comento. — Bueno, si es la vida de las personas — responde, y me río. Me subo a su vehículo y él me lleva primero a mi trabajo y después al suyo. — Gracias por traerme — comento, y él me da un beso en la mejilla. — Nos vemos más tarde, ¿no? — pregunto. — Sí, ¿quieres venir a mi casa a almorzar? — pregu

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