—Asi que… Julia ya tuvo los bebés— dice entre dientes a través del teléfono. Nadie le avisó hasta que habían pasado dos horas del parto. Estoy segura de que debe estar furiosa. Más que nada, porque yo estoy aquí. — Sí, bueno. Fue una emergencia y justo me había pasado a buscar al aeropuerto. Entré en pánico y la traje al hospital. De casualidad le avisé a Aaron, Liz. Lamento no haber pensado en ti. Estaba tan asustada. Había líquido amniótico en todo el carro. Y ni te imaginas las palabrotas que se le escaparon a la santa de sus labios. En serio estaba en shock. Nunca hubiera imaginado que ella hablaría de esa forma. Era peor que Alex maldiciendo. Entonces solo logré avisarle a Aaron y él se encargó del resto. — No, no. Está bien. Lo entiendo. Cuando llegue debes darme un inf

