Cuando llegamos a la casa de Anna, Luce y Fran me reciben con besos y abrazos en el momento en que bajo del coche. En cambio, la bienvenida de Alex no es muy placentera. — Ah… el tío Alex también vino— dijo Francisco mirándolo de reojo con sus brazos cruzados. — Hola Fran… —contestó él un poco incómodo. — Hola — murmuró y se marchó dentro otra vez. — Sigue enojado. — Claro que sigue enojado… yo también estoy enojada con el tío Alex— dice Luce mirándolo desde abajo. — En serio lamento mucho no haber venido antes… — Ni me importa, porque te quedaste todo el fin de semana con la tía Carolyn y no viniste a verme ni un ratito. Se supone que también me quieres…— dice con los ojos llenos de lágrimas. — ¿Y por qué se enojan conmigo y no con ella? Ta

