—Vaya, es enorme. —Sí, me gustan los espacios amplios y aquí me siento satisfecho con el tamaño. Te mostraría todo el lugar si no fuera tan tarde, pero por ahora te llevaré a la habitación de huéspedes que ocuparás. Antes, ¿tienes hambre? Pareces débil y es probable que no te hayan dado nada de comer allá —confesó él, sintiéndose un poco apenado. Tenía razón, en el lugar donde se encontraba no le habían dado nada de comer, por lo que estaba agotada físicamente. —No quiero parecer grosera, pero sí, tengo mucha hambre —dijo ella rápidamente, sonrojándose de inmediato. Él asintió. —No te preocupes, también tengo hambre. Prepararé algo para los dos. —Me encantaría ayudarte. —No, si quieres puedes ir a darte una ducha o algo. Seguro quieres quitarte todo ese maquillaje y cambiarte de ropa.

