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1052 Palabras

Habían llegado a la casa de Tiziano. El italiano era dueño de uno de los mejores pisos de una exclusiva zona en la ciudad de Nueva York y no era para menos, considerando toda la fortuna que tenía y la capacidad para darse todos los lujos que quisiera. Desde el momento en que el italiano estacionó el auto en el estacionamiento subterráneo, la muchacha quedó sorprendida por el tamaño de aquel lugar y se quedó impactada al bajar y encontrar una gran cantidad de autos que parecían ser la colección de un niño, pero a tamaño real. Se preguntó si todo eso le pertenecía a él y revoloteó sus ojos sobre cada pieza automovilística de último modelo. Tiziano se dio cuenta de la curiosidad de la muchacha sobre sus autos y decidió darle una respuesta. —Sí, absolutamente todo lo que ves aquí me pertenec

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