Nunca será demasiado tarde para intentar ser feliz de nuevo. Me adentré a la universidad, lucía increíble. Dentro parecía un internado de las películas; cada rincón era mejor que el anterior, caminé con pasos seguros, buscando el salón que había mencionado Diego, no lo encontraba, la escuela era enorme. —¿Estás perdida? —, preguntó una chica con una enorme sonrisa, dulce. —Sí, ¿Podrías decirme en donde queda el salón 13-b? —El profesor Diego—, una sonrisa aumentó en sus labios, para asentir—, Sígueme, te llevaré. —Gracias. Caminé a un costado de la chica, quien charlaba entusiasmada sobre la clase del profesor Diego, escucharlo de ese modo en cierta parte fue extraño para mí, porque a pesar de que sabía que él daba clases en esta Universidad creo que jamás me había detenido a repasar

