Me encontraba atrapada en el momento con Alfredo, había algo en él que me hacía querer quedarme allí para siempre, sin embargo también había algo afuera de este jardín que me hacía saber que era imposible, me llamaba la atención Alfredo, pero sinceramente no lo amaba, nunca podría amarlo. -¿Qué quieres hacer ahora? - preguntó él mientras me sujetaba las manos con las suyas. -Vamos a mi casa - contesté en voz baja. De regreso respiré profundamente durante todo el camino, me sentía tranquila aunque un poco llena de culpa, debí al menos llamar a Álvaro, luego lo haría, o quizás no, tal vez era mucho mejor esperar a que él volviera a casa y decirle todo en persona, si se molestaba entonces no tendría otra opción que cortar de manera definitiva este extraño lazo que había formado con Alfredo

