Capitulo 7: Sin importar nadie más.

1742 Palabras
Me causaba un poco de risa Jonathan, era una amistad reciente, nos hemos conocido en la universidad y me invitó a salir, antes de responder su invitación, me pregunté ¿Por qué no? Y acepté, hoy, un sábado por la noche en un restaurant, obviamente no de los más caros pero tampoco cutre, me estaba divirtiendo con este chico, es muy elocuente y tenemos una gran química, se nos hace fácil hablar de cualquier cosa y el ambiente nunca es incómodo. —Entonces dije a mi madre que yo me encargaría de hacer la cena y confiado en mis dones de cocina terminé quemando la pizza — Dijo mientras reía —¿A quien no le ha pasado? — Respondí también riendo —Si, pero bueno, equis somos chavos — Exclamó entre risas —Y que lo digas—Respondí acomodando el cabello que se corría por mi cara —¿Tú no sueles hablar? — Preguntó Jonathan a Diego —Creo que no es necesario — respondió con un tono molesto Jonathan miro a otro lado disimulando lo incómodo que fue el comentario de Diego —Disculpe, mesero, mientras nos traen la orden ¿puede servirme un vaso de agua? — Preguntó Jonathan a uno de los meseros que pasó cerca de nuestra mesa —Con gusto le traigo el vaso con agua señor — Respondió cortésmente el camarero —Voy un momento al baño — Dijo Jonathan volteando a verme —Adelante — Respondí sonriendo. Cuando desapareció de mi vista, coloqué mi mirada fija sobre Diego, podía notar lo amargado que se encontraba. —¿Pasa algo? — Preguntó Diego notando mi mirada. —Eso te pregunto yo a ti — Respondí—¿Era necesario ser tan grosero? — Pregunté —No fui grosero, solo respondí su pregunta — respondió apartando la mirada — Ni siquiera sé para que vine, siento que estoy demás aquí. —Perdóname por querer que conozcas a mis amigos, pensé que te gustaría la idea — Dije molestándome por su arrogante actitud. —Pensaste mal — Murmuró —Vete a la mierda — Respondí hastiada de su manera de actuar. Cuando acepté salir con Jonathan de una vez se me ocurrió la idea de traer a Diego, pensé que sería divertido conectar un poco más, suelo llevarme bien con sus amigos, quería que fuese lo mismo con los míos y cuando invité a Diego a venir conmigo, se notaba muy contento por mi decisión pero de un momento a otro, estando en el restaurant, su actitud cambio, ni siquiera se tomó la molestia de saludar a Jonathan, no sé que le pasa, solo hace una rabieta como si fuera un niño pequeño. —Ya volví — Dijo muy alegre Jonathan regresando del baño—¿De qué me perdí? —Ahora la mierda se ve como un lugar donde quisiera estar — siguió murmurando Diego —Disculpa ¿Qué? — Preguntó Jonathan —No le pongas atención, solo está un poco malhumorado porque no ha comido—Dije sonriendo a Jonathan para que no prestara atención a la mala educación de Diego. —No te preocupes Dieguito, ya traerán la comida — Dijo dando unas pequeñas palmadas a Diego Diego solo lo miró con enfado, sin duda quería patearlo para ver si se tranquilizaba. Pasamos unos largos minutos en silencio, todo se había tornado áspero, la conversación dejó de fluir y Jonathan y yo tratamos de hacer como si no pasara nada pero todo era muy evidente, él sacó su teléfono para distraerse con él, yo miraba a las otras mesas para imaginar lo que se decían, Diego jugaba con la sal y la pimienta. —¿A dónde vas? — Pregunté a Diego quien se levantó de repente de la mesa. —Iré por algo de beber, estoy cansado de esperar — Respondió mirando el mantel de la mesa Cuando se retiró lo único que hice fue suspirar, la noche no estaba avanzando como imaginaba. —Creo que le caigo mal a tu novio — Dijo Jonathan quitando la mirada del celular —No es eso — Dije intentando engañarlo para que no se sintiera culpable. —Pues, siento que cuando nos traigan los cubiertos, agarrara el tenedor y lo va a clavar en mi mano — Dijo entre risas. —Mejor ponte alerta — Respondí sonriendo. Jonathan era un buen chico, moreno, alto, delgado, bien vestido y con mucha clase, muy simpático a mi parecer. —¿Por qué estás con él? — Preguntó, desapareciendo la sonrisa en su cara, tornándose mas serio. —Lo amo — Respondí inmediatamente. —Eso es lindo— Agregó —¿A qué se viene eso? — Pegunté un poco confundida por su repentina pregunta —Veo los hechos y si yo estuviera en su posición no te haría quedar mal ante nadie — Dijo con mucha confianza en sus palabras. —No siento que sea así — Repudié. —Lo entiendo pero no es así como lo veo— replicó —¿Cómo lo ves tú? — Pregunté mirándolo —Mereces mucho más que un amargado, que solo siente celos sin razón alguna de que su chica se divierta con otro hombre que no sea él, es un poco obsesivo — Dijo sin titubear. —¿Qué merezco? ¿Tú? — Pregunté juzgando su argumento —No, yo solo soy tú amigo, no quiero que malinterpretes las cosas — Dijo sonriendo No supe que más decir, tal vez tiene razón y no merecía ser tratada así. La pizza finalmente llegó, junto a ella se aproximaba Diego, quien se sentó sin más, sin mirarme o hablarme, cortó su pedazo de pizza y empezó a comer, siendo frío conmigo, haciendo como si no estuviera ahí. —Está buena — Exclamó Jonathan. Dimos por igual su comentario, no podía parar de pensar en lo injusto que estaba siendo Diego —¿Me acompañas un momento para fuera? — Dije mirando a Diego — Diego!!!. —Estoy comiendo — Dijo sin mostrar interés No pude seguir soportando esa situación. —¿Vienes conmigo un momento?— pregunté a Jonathan Él no se negó, dejó a medio morder su trozo de pizza y me acompañó a la salida. —Discúlpame por como resultó la noche—Dije apenada. —No te preocupes, creo que mejor me voy, no quiero ocasionar problemas entre ustedes — respondió colocando su mano en mi hombro. —¿Te acompaño? — pregunté sin pensar. Tal ves lo estaba haciendo porque seguía molesta con Diego. —¿No crees que tú novio se moleste? — Preguntó sorprendido por mi propuesta —No te preocupes por él — Respondí intentando sonreír —Está bien, déjame llamo un taxi — dijo dejando notar su alegría. Mientras él hablaba por teléfono yo pensaba en lo que estaba haciendo, deseaba que Diego saliera por la puerta del restaurant y me detuviera pero el taxi llegó y él nunca apareció. Me monté en el carro y durante todo el camino hablé con Jonathan, aunque parecía que me estaba divirtiendo no podía dejar de pensar en Diego. Cuando llegamos a su departamento pregunté por sus Padres. —No vivo con ellos, vine aquí a estudiar así que ellos me pagan la renta — Dijo mientras se perdía en algún lugar del departamento. Estuve mirando a mis alrededores, observando lo increíble y frágil que se veía todo, se notaba que era un niño de papi y mami. —Ponte cómoda — Dijo cargando una botella de vino en la mano —Gracias — Respondí sentándome El sirvió un poco de vino en las dos copas que tenía sobre la mesa de cristal, me ofreció y ya que estaba ahí acepte. Conversamos sobre cualquier cosa, las horas pasaron rápido y varias botellas empezaron a aparecer, nos reíamos, nos mirábamos provocando al otro con la mirada, bailamos para pasar la borrachera, él restregaba su erecto m*****o en mi muslo mientras bailamos pegados , una cosa llevó a la otra y terminó encima de mí, ambos sobre el sofá. Él empezó a jadear mientras agarraba por encima de la ropa mis senos, yo me acerqué a él. —¿Esto es lo que tenías planeado? — susurré en su oído —Si te soy sincero si quería que la noche acabara así, desde que te conozco me masturbo imaginando en las formas en que te voy a follar — respondió en mi oído Yo mordí tan fuerte como pude su oreja. —¿Qué coño te pasa, loca? — Gritó cayendo sobre la mesa de vidrio provocando que esta se partiera —No me dejaré coger porque me metas vino caro, no soy una puta y no sé si no te ha quedado claro pero tengo novio — Dije levantándome, agarrando mis cosas para irme, dejándolo en el suelo todo ensangrentado. Tomé un taxi para llegar a casa lo más rápido que pudiera, tal vez no es algo que pudiera costearme pero es una emergencia. Al llegar de una vez busqué mi cama, quería dormir por tres días, no encendí la luz solo me lancé sobre la cama, cayendo sobre Diego que se encontraba allí tapado por las sabanas. —Disculpa — Dije inmediatamente. No tuve respuesta de él. Seguro seguía molesto, tal vez lo mejor era no hablar, así que solo lo abracé. —¿Te divertiste con él? — Preguntó con sarcasmo —No forniqué con él, si es a lo que te refieres — Contesté —¿Seguro? — Preguntó —No te sería infiel — Respondí un poco consternada por su pregunta —¿Por qué? — preguntó volteándose, dándome la cara —Porque te amo bobo — Dije besando su nariz — Somos solo nosotros dos —Está bien — Respondió abrazándome. Lo notaba triste, fuí una total imbécil. —Perdóname — Susurré —¿Por qué? — Preguntó mientras enrollaba mi cuerpo con sus brazos —Por ser tan estúpida — Respondí —No digas eso, sabes que no es verdad—Dijo teniendo su cabeza entre mis senos— Eres lo que más amo en este mundo… perdóname tú a mí por haberme comportando tan infantil —Te veías adorable — dije sin evitar sonreír —Te amo — murmuró —yo te amo mucho más — agregué, dejándome ganar por el sueño, quedándome dormida en ese momento. Sin importar nadie más, siempre seremos la prioridad del otro.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR