Capitulo VI “Éxito”

1488 Palabras
POV: Álvaro 2 meses atrás -¿Qué sientes por ella? – preguntó la psiquiatra Abigail dirigiéndose a mí -La amo – contesté sin dejar lugar a dudas -¿Aún la deseas? – indagó -¡Claro que sí! – Exclamé – mi esposa es hermosa, talentosa, inteligente. Yo no soy nadie en comparación a ella, mientras yo asisto a reuniones ella está en casa haciendo el trabajo pesado, porque ella es realmente la líder de la compañía, yo solo soy el rostro de la misma. No quiero molestarla cuando llego, está cansada, en ocasiones le duele la cabeza, ya es suficiente con que nos haya dado una buena vida, exigirle más seria una total falta de respeto de mi parte -No es así – interfirió Elizabeth -¿Por qué estás en desacuerdo? – la psiquiatra se acomodó en la silla dirigiendo la mirada a Elizabeth -Considero que él hace mucho por mí, no me exige limpiar, cocinar o planchar, de hecho lo hace él mismo, siempre es bueno conmigo, nunca se niega si le pido un favor, ha sido fiel durante todos estos años y nunca me ha faltado el respeto. Somos un buen equipo – las palabras de Elizabeth me llegaban directamente a donde debían, sin embargo esas últimas habían hecho eco en mi mente -¡Exacto! No somos más que eso, un buen equipo. Te amo, te amo con todo lo que mi ser me permite, pero desde hace muchos años que no somos pareja realmente, quizás al frente de todos, pero en casa no es así – sentí que algo dentro de mí ardía, llevaba tantos años conteniendo esto en mi interior, podría decir que tenía mucho tiempo sintiendo que no se me era permitido demostrar emociones -Creo que ambos necesitan restablecer la comunicación, parecen una pareja de mejores amigos, quizás de compañeros, pero no una de esposos. Con los años resulta complicado mantener la pasión, el deseo, incluso el cariño, sin embargo no es imposible. Evalúen lo que tienen, si quieren recuperar el amor que antes sentían, háganlo, sean felices, vayan a citas, olviden por un momento los negocios, por otro lado si ya no funciona y prefieren separarse eso también es válido. Lo más importante es que sean felices – planteó la doctora Abigail con la mayor delicadeza que le fue posible, pero esto no evitó que la segunda opción me causara una gran tristeza Ambos estuvimos callados durante el camino de regreso a casa, entramos a la habitación, nos cambiamos de ropa y entonces pensé por un momento en el pasado, cuando la desnudez del otro encendía algo en nuestros cuerpos que hacía que nos volviéramos unos completos animales, cazando al otro para saltar sobre él -Creo que hicimos todo lo que pudimos para llegar hasta aquí, nos centramos tanto en tener un futuro exitoso que ahora tenemos un presente lleno de dificultades – Elizabeth hablaba con cierta tristeza mientras sus ojos apuntaban a la ventana, la conocía tan bien, sus labios temblorosos cuando está nerviosa o quiere llorar, como se agarra las manos demostrando preocupación. Me acerqué a ella, me senté a su lado y la abracé plantando un pequeño beso en su hombro -Queríamos ser exitosos, no perfectos – susurré en su oído – si no fuese este problema habría otro en su lugar, sin embargo siento que elegí a la persona correcta para luchar contra ellos -Tenemos tanto tiempo sin tener sexo – soltó ella repentinamente - ¿Acaso ya no quieres tener coito conmigo? -Es difícil querer coito con una persona que dice coito – respondí entre risas – te deseo, no te imaginas cuanto, en ocasiones… -¿En ocasiones? – preguntó Elizabeth inmediatamente al ver que yo no continuaba -Hay cosas que no hablo contigo -¿Me fuiste infiel? – cuestionó ella preocupada -No, te prometo que no – contesté un poco sobre saltado por su ocurrencia, soy muchas cosas, pero no un hombre infiel. Ella no merecía eso, la verdad creo que nadie merece eso – en ocasiones cuando piensas que estoy siendo celoso porque pregunto si miras a otros hombres realmente estoy excitado -¿Qué? – respondió ella confundida -Me gusta pensar que miras a otros hombres, como sus p***s se marcan o que quieres tener sexo con alguno – su rostro seguía con la misma expresión, supongo que estaba tratando de procesarlo – una vez contraté a un investigador privado, creí que te atraparía siendo infiel, eso me daría la oportunidad de ir y ver cómo lo hacías -¿Por qué? – Elizabeth se levantó de la cama mientras me observaba, desearía no haberlo dicho pero la verdad debía salvar o hundir mi relación -En ocasiones siento que ya ni siquiera sientes deseo s****l, quiero verte disfrutar del sexo, quiero volver a observar tu rostro lleno de placer, escuchar tus gemidos. A veces te espío en el baño y sé que eso no está bien, pero me gusta -No tengo problemas con ello, pero me gustaría que me lo hubieses dicho – Ella parecía más confundida que molesta, realmente no podía saber lo que estaba sintiendo en ese instante -¿Cuándo iba a decirte? ¿Cuando estás leyendo? ¿Cuando estás en la computadora? ¿Cuando andas ocupada haciendo negocios? No te lo digo como reproche, solo intento ser comprensivo – trataba de mantener la calma, pero me levanté acercándome hacia ella – me encantaría verte cogiendo con otro tipo, que te tragues mi semen o que al menos me masturbes, sin embargo no tienes tiempo y eso no está mal, lo haces por nosotros Elizabeth se acercó a mí, se arrodilló y comenzó a besar mi pene sobre el pantalón, desabrochó lentamente la correa, yo solo la miraba fijamente, lamía mi m*****o sobre el bóxer, antes de que me diera cuenta su respiración estaba un poco agitada, enterraba sus uñas en mis muslos causando en mí un ligero dolor. Finalmente lo sacó todo, mi pene estaba erecto, pasó su lengua por él haciendo que mi cuerpo se estremeciera, tenía tanto tiempo sin sentir algo allí abajo que no fuese mi mano -Es más grande de que lo que recuerdo – comentó ella mirándolo -Quizás es por el ángulo – respondí evitando reírme -Me pregunto si botas tanta leche como antes – contestó No tuve tiempo para decir otra cosa, trato de meterlo todo a su boca, pero este no cabía, eso no impedía que ella siguiera intentándolo, el interior de su cavidad oral era tan húmedo, realmente sabía usar su lengua cuando lo hacía, la tomé por el pelo instintivamente y mis caderas comenzaron a moverse cada vez más rápido, estaba follando su boca como no lo había hecho en mucho tiempo, ella me tomó de la cadera y comenzó a atraerme para que continuara, no podía soportarlo más, antes de que lo notara toda mi leche estaba llenando su lengua, ella no dejó de lamerlo hasta tragarla toda -Me encanta que acabes tanto – dijo ella mientras se levantaba y me daba un beso -Me encanta como bebes hasta la última gota – respondí molestando su beso Nos acostamos en la cama mirándonos el uno al otro, descubriendo cosas nuevas que nunca antes nos permitimos contarnos, le hablé de mis fetiches y ella de sus fantasías, me dijo que deseaba usar lencería, le respondí que siendo totalmente sincero no me llamaba mucho la atención -Quizás a otros hombres sí – respondió en un tono provocador -Amaría saber la respuesta – confesé Quizás era un poco extraño, pero mi mayor deseo era ser el espectador, mirar cómo alguien la follaba, lamía sus senos, metía todo su pene en su boca, mi historial estaba lleno de ese tipo de videos, en todos imaginaba que era ella quien estaba en medio, es tan perfecta, me excita tanto que me gustaría ver cómo sucede todo realmente -No sé si pueda excitarme con alguien que no seas tú – declaró ella mientras besaba mis mejillas -No es necesario que lo hagas, solo quiero decirte porque ya no le veo el sentido a guardarnos más secretos – esto era verdad, había pasado mucho tiempo desde que tuvimos este tipo de charla, en aquel entonces hablábamos de crecer juntos, de diseñar nuestro hogar, de ponerle un lindo nombre a nuestro hijo y casarnos -Quiero hacerlo, al menos déjame intentarlo, algún hombre debe poder calentarme -No quiero que te sientas obligada, no necesitas ser la mujer perfecta conmigo, quiero que seas la Elizabeth real, la que hacía lo que quería cuando quería sin importarle las consecuencias, la que renunció a todo para amar a un tonto como yo -Creo que no imaginas cuanto te amo – Los ojos de ella se iluminaron al decir esto, dos lágrimas hicieron un recorrido por sus mejillas, sin embargo estaba sonriendo, quizás ella también necesitaba volver a ser Elizabeth y yo no lo sabía.
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