Capítulo 9. Reunión de accionistas

1787 Palabras
Jackson Observo la pantalla de mi teléfono, esperando que esa ingrata insensible me regrese la llamada, pero no hay nada, ni un mensaje después de más de una hora de que recupero su trabajo. Mi frustración aumenta, así que aviento el teléfono hacia el sofá más alejado de mi oficina remodelada. —¿Ahora qué pasó? — pregunta Frank, entrando al despacho. —Nada. ¿Qué has averiguado? — prefiero cambiar de tema. Frank desvía la mirada con un poco de nerviosismo. —Aún nada. Tu hermana es un hueso duro de roer. No me compartirá nada hasta que confíe más en mí. —Sí, así es ella. Sigue tratando de hablar con ella. —¿Por qué no le preguntas directamente? Llevo toda la semana con ella y no me dirá nada. Solamente te confiará a ti lo que sabe. —No quiero que esté en medio de toda la disputa interna que se está desatando. Si me ven muy cerca de ella, la atacarán— respondo con seriedad. —Entonces, te vas a alejar de ella así sin más. Le romperás el corazón. —La cuidaré como lo he hecho siempre. Pero nuestros encuentros serán mínimos, solo así estará segura. —Entiendo, seguiremos cuidándola y me encargaré de ganarme más su confianza. La plática se ve interrumpida cuando mi secretaria entra corriendo. —Señor Williams, se está realizando una reunión de accionistas en este momento…— dice jadeando. —Se programó para el miércoles— respondo con confusión. —Se convocó en esta fecha desde su oficina, pero alguien debió de reagendar o es una reunión secreta— dice con nerviosismo. —¿En dónde están? — respondo con molestia, dándole una mirada a Frank. —En el piso de abajo. En la sala de conferencias internacional— Asiento a sus palabras. Me acerco a mi escritorio y tomo mi saco. —Vamos, Frank. Mi amigo asiente con una sonrisa malvada. —Parece que el vicepresidente no fue convocado a la reunión de su propia empresa— dice burlón. —Parece que quieren morir de manera prematura— Frank se ríe por mis ganas asesinas de quitar a todos esos viejos accionistas de su puesto. —Bueno, por lo menos les dará un paro cardiaco cuando te vean. Fue buena idea no asistir la semana pasada. Pensaron que dejaste el trabajo tirado y ahora están planeando cómo sacarte. —Son predecibles. —¿Y si fue un plan preparado por tu mente astuta o se te pegaron las cobijas toda la semana? — pregunta con ese tono juguetón. De repente, comienza a aplaudir. —Parece que, más bien, terminaste enredado entre las piernas de tu némesis. Volteo para verlo con molestia. —Eso fue lo que pasó. ¡Vaya! Lo mejor de todo es que funcionó para que los enemigos dieran un paso en falso. Me gusta esa táctica— sigue parloteando. —Deja de hablar tonterías. Al llegar a la sala de conferencias, puedo ver a todos esos viejos accionistas, amigos de mi padre. “Amigos”, porque uno de ellos fue el culpable de su trágica muerte. Ninguno se ha dado cuenta de que estoy a unos pasos de la entrada, todos parecen tan felices y tranquilos, como si sus conciencias estuvieran tranquilas, como si no estuvieran tratando de manipularme o de sacarme de la empresa. Podía sentirlo, podía sentir el desprecio de algunos y sus intenciones de mantenerme alejado de mi lugar. El lugar que merezco por ser el heredero Williams. —Así que tenemos una reunión. Parece que mi invitación llegó bastante tarde— digo con tono sarcástico, entrando a la sala con una leve sonrisa de satisfacción, disfrutando sus rostros de sorpresa, enojo y miedo. —¡Jackson! Mi querido sobrino, fue mi equivocación que no estuvieras invitado a esta reunión— se acerca Harry con esa típica actitud de tío amoroso. —Pensé que seguías cansado por tu viaje, ya que no habías venido a la oficina. Así que convoqué a nuestros amigos para una charla informal— termina de decir con paternalismo. —Estuve trabajando desde casa mientras mi oficina era remodelada, necesitaba un espacio digno para trabajar, no para descansar— digo con tono mordaz. Una indirecta al caos y las cosas inútiles que estaban en ese lugar por culpa de su caprichosa hija. Harry hace una mueca de vergüenza y culpa, pero como todo viejo con experiencia en los negocios, se recompone con facilidad. —Bueno, me alegra que ahora tu oficina esté como nueva. Parece que no tenemos mucho de qué charlar hoy, podemos reagendar nuestra reunión— responde con algo de urgencia. Algunos accionistas asienten con nerviosismo. —Será mejor que comencemos la reunión, ya que estamos todos aquí, ¿por qué no lo aprovechamos? — propongo mientras me siento en la cabecera de la mesa. El lugar especial del CEO. —No tenemos mucho que charlar. Podemos encontrarnos otro día— responde Harry con esa sonrisa que intenta quitarle importancia al asunto. —Si no tienen nada que decir, lo haré yo. Regresé a la sede principal. Tomaré por un tiempo la vicepresidencia y después, tomaré mi lugar como CEO— digo con seguridad mientras veo a los ojos a cada uno de los presentes. Solo dos personas me sonríen genuinamente: Sullivan, uno de los viejos amigos de mi padre, que además era mi padrino, y Judy Taylor, la única mujer accionista de todo este grupo y amiga de mi madre. Los demás parecen explotar en furia y estar desconcertados. —¡No puedes hacer eso! Tu tío ha estado al frente todos estos años en los que tú jugabas fuera de la ciudad. No tienes habilidades ni la experiencia necesaria para estar en la vicepresidencia. ¡Mucho menos para ser el CEO! — explota uno de los más ancianos. —No le estoy pidiendo su opinión. Como muestra de respeto, les estoy anunciando mi nuevo puesto y mi decisión de tomar las riendas de la empresa de mi padre— aseguro con seriedad. —¡No estoy de acuerdo! Vas a llevar a la quiebra a la empresa— me responde el mismo viejo. —Si eso es lo que cree, puede venderme sus acciones. Así de simple se resuelve todo— Puedo ver cómo su rostro pasa del enojo a la sorpresa. — Cualquiera que piense de la misma manera que nuestro accionista “emérito” puede decir su precio y con eso concluimos nuestra colaboración— digo con un toque de burla. Toda la sala se queda en silencio. —Jackson, no es necesario llegar a ese extremo. Todos somos leales a esta empresa, es nuestro hogar. Nuestros amigos, aquí presentes, solamente están preocupados por ti, por proteger el legado Williams, no nos malinterpretes— Harry intenta mediar. —Ah, así que están preocupados. —Así es, llevas tanto tiempo fuera que no podemos evitar dudar de tus capacidades. Tienes que demostrarnos que eres capaz para este puesto—responde el mismo viejo. —¿Y cómo esperan que lo demuestre? — pregunto con falsa curiosidad, al mismo tiempo le lanzo una mirada a Frank, quien ya ha detectado los cambios en cada uno. Esto le permitirá indagar más en sus intenciones y en lo que han hecho todo este tiempo. —¡Es muy fácil! Empieza desde abajo, en un puesto de menor responsabilidad, para que puedas aprender poco a poco y te ganes tu lugar— responde otro. —También, deberías de establecerte en la ciudad, sentar cabeza. No sabemos dónde vives, ni nada más de ti. Debes de mejorar tu imagen, para que cuando llegues a ser el CEO, los buitres de los medios y nuestra competencia no encuentren nada sucio…— responde el viejo más hablador. Hardy, el más conservador de los accionistas. —Sí, esa es buena idea. La imagen de la empresa siempre ha sido la familia; con Isla a tu lado, todo se verá mucho mejor. Mucho más, si pronto me das ese nietecito que te he pedido— responde Harry con emoción. Puedo ver su alegría al tener el apoyo de todos los accionistas. Me recuerda a esa misma reunión en la que me “recomendaron” casarme para legitimar mi lugar en la empresa, para que no hubiera una caída en las acciones por la tragedia de la muerte de mi padre. Suelto un suspiro largo. Todos me miran expectantes por mi respuesta y yo disfruto de verlos así para después verlos caer. Me levanto lentamente de mi asiento. —Llevo cinco años a cargo de las diferentes sedes de la empresa. Conozco cada mínima parte y la organización de este negocio. No necesito comenzar desde abajo— comienzo a caminar por todo el lugar, pasando detrás de ellos, ejerciendo presión. —Estoy muy bien preparado para cualquier puesto aquí. Sigo caminando y me coloco detrás de Hardy, colocando mis manos sobre sus hombros. —Esta es la ciudad que me vio nacer, no volveré a irme. Y sobre mi imagen, llevo cinco años, escondido bajo las sombras protectoras de todos ustedes, así que no hay nada sucio ni vergonzoso de lo que tengan que preocuparse. Estoy seguro de que saben cada uno de mis movimientos— digo con seguridad, apretando sus hombros. Frank me ha ayudado a cubrir alguna de mis huellas, pero sé que alguien, o más bien, algunos de estos sujetos, han estado muy pendientes de mí. —Los medios verán a un joven comprometido que lleva cinco años mejorando la empresa. ¿Cierto, Hardy? Seguro que recuerdas los proyectos que he traído a Energy P. L. C. Hardy se tensa en su lugar. Lo suelto y sigo mi camino hasta el lugar de mi tío. No permitiré que me presione con ese matrimonio. —Si bien me he casado, no voy a traer un hijo a este mundo para usarlo como un escudo frente a los medios. No soy un despiadado hombre de negocios que usa la vida de las personas para legitimar su poder— Puedo ver la molestia en el rostro de mi tío. Cada una de sus propuestas se va a la basura. —Finalmente, no tengo que demostrarles nada. Nací y me preparé bajo el cuidado de mi padre para tomar las riendas del negocio y eso haré— Doy un par de golpecitos a la mesa. —Sigue en pie la propuesta de comprar sus acciones. Dejo esas palabras en el aire y salgo a paso lento de la sala de conferencias, dejando un silencio sepulcral detrás de mí. Un silencio que me sabe a una victoria. Ahora estoy listo para enfrentarme a su siguiente jugada. No permitiré una traición más.
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