Todo estaba listo para llevar a cabo la orden de desalojo, aquella visita de Lilian había sido el detonante que Sofía necesitaba para darles esa lección tan merecida. Todavía no podía creer que esa mujer fuera capaz de recurrir a lo más bajo para tratar de manipularla, por lo que todo remordimiento desapareció de su corazón y tomó la determinación de poner manos a la obra. Karen se encontraba en la sala de su casa, contemplando el retrato de su padre, le dolía profundamente que ya no estuviera con ellos, y se sentía terriblemente por no haberle dedicado el tiempo que a él le hubiera gustado. –Te extraño mucho, papito querido, tú siempre encontrabas la forma de resolverlo todo hasta que enfermaste del corazón, mi hermano era muy joven y tuvo que hacerse cargo de todo aun sin estar preparad

