GRACE Volver a esa enorme casa me revolvió el estómago más de lo que quería admitir. Y sin embargo, apenas crucé la puerta, sentí algo parecido a... alivio. No debería. Me recordé que esto era temporal. En cuanto los padres de Jeremy se fueran, yo también me iría. Sin dramas, sin mirar atrás. Mientras él desaparecía en dirección a la cocina, seguro que cumpliendo su palabra, yo subí a mi antiguo cuarto. El mismo que había sido mi escondite del mundo cuando todo afuera se volvía ruidoso. Al abrir la puerta, todo estaba exactamente como lo recordaba. Incluso el armario. Cada prenda en su sitio. Me quedé unos segundos parada, con esa mezcla rara entre nostalgia y resignación, hasta que escuché un leve golpe. —Adelante —dije, sin moverme. Jeremy apareció con una media sonrisa. —Le pedí a

