2018 ―¿Sexi Hale? ―indago en cuanto pasan dos tonos y la llamada es contestada. Mis entrañas se encogen al percibir una pausa y al segundo una distendida respiración. ―Yo mismo. ¿Quién eres? ―responde su voz ronca al otro lado de la línea. Un nudo se atasca en mi garganta. ―Jordan―respondo entonces, un tanto intimidada por la seguridad en su tono―; soy la chica del bar. Chista en voz baja y pasan largos segundos antes de oírlo de nuevo. ―¿Cuál de todas? ¿La rubia que besa como el infierno? ¿La morena sin bragas? ¿O...? Casi me arrepiento de haberlo llamado. ―Soy la chica a la que le tocaste el trasero en busca del móvil ―apenas susurro sintiendo la voz apresada en el fondo de mi pecho. ―¿Chica Cereza? ―duda sin más. Suena tan desilusionado como un niño sin regalo en la mañana de

