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345 Palabras

La fiebre ha bajado un poco, se encuentra menos pálida y débil. No tiene temblores ni escalofríos, eso me tranquiliza. La pastilla que le había echo tomar en mitad de la noche y los paños fríos en su frente, habían funcionado. Aun así, su cuerpo no se encuentra en el calor común de la persona. Ahora duerme plácidamente en mi cama y yo me encuentro sentado a su lado, observándola dormir. Admiro cada facción de su rostro, cada detalle, cada gesto. Esmeralda durmiendo es simplemente una figura angelical. Sus labios entreabiertos me incitan a posar un casto y corto beso allí. La destapo de las frazadas y me dispongo a quitarle la ropa que lleva puesta desde ayer, dejándola solo en ropa interior. No es la primera vez que veo su cuerpo. Hace cuatro años, en la habitación del hotel, pude observ

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