Una semana ha pasado desde la ultima vez que he dormido ebria en la casa de Gael, días en los que nos cruzábamos en la universidad y en los que a veces teníamos momentos cariñosos. Es extraño todo esto, como vamos avanzando con lo que sea que hay entre nosotros. Aun no sale de mi mente aquella confesión. "Te amo..." ¿De verdad me amaba? No ha pasado dos meses ni siquiera del tiempo predeterminado que me dio Larissa, la castaña amistosa y ambiciosa. A la salida de la universidad puedo divisar a un Esteban apoyado en su automóvil lujoso y costoso, fumando marihuana. Al percatarse de mi presencia hace un ademan para que me acercara. Aprieto los labios y con mi semblante serio me acerco hacia él. —Se puede saber que jodidas haces aquí. ¿Ahora además de narcotraficante eres acosador?—rechisto

