Segundos luego las nauseas se detienen y lo único que queda es una Esmeralda con rostro pálido y mirada perdida apoyada en el retrete. Se ve tan débil, detesto verla así. Mi pequeña es mucho mas fuerte que solo una chica ebria. —¿Ahora si aceptas un baño caliente?—pregunto suavemente luego de unos segundos de silencio. Sonríe débilmente dedicándome una mirada para luego asentir levemente. Le devuelvo la sonrisa levantándome del suelo y tendiéndole la mano para que haga lo mismo. Ella imita mi acción y nos dirigimos hacia la tina que nos está esperando. Abro el grifo de agua caliente y un tanto de la fría y noto como la tina comienza a llenarse de agua. Vierto uno de los tantos productos esparciéndolo con mi mano para que se formara un gran espuma blanca. Cuando veo que la tina está lista

