Madrastra insaciable 25

1477 Palabras

La remerita ajustada se vuelve una segunda piel. Se le adhiere al torso, marcando con descaro cada curva, cada contorno de sus tetas enormes. El agua hace que la tela fina se vuelva translúcida, y sus pezones se marcan con una nitidez que me deja sin aire. El short de jean también se moja, y ahora se pierde más en en la raya de su orto, dejando poco o nada a la imaginación. —La puta madre —exclama ella, corriendo bajo la lluvia. Me cuesta seguirle el paso, no solo porque tengo la pija dura como una piedra, sino porque verla así, brillante, mojada, con el cabello pegado al cuello y las gotas deslizándose por su escote, me deja embobado. Entonces, veo que se mete corriendo en una vieja garita de seguridad. La sigo sin dudar. El lugar está abandonado, con los vidrios sucios. Pero al meno

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR