Son tan diferentes. De alguna manera se complementan. Pero no puedo decir que me atrajo la personalidad de alguno de ellos. Lo que me hizo rendirme ante ellos fue simplemente mi adicción, la cercanía obligada que tuve con ellos en las últimas semanas, y la obsesión de ambos. —¿Y, Juli? ¿No vas a comer? —dice Matías, con un tono provocador. Julián no contesta. Si fuera una broma en cualquier otro contexto, no me alarmaría. Pero siento que Julián está a punto de explotar, y que un simple empujón lo puede llevar al abismo. —Capaz le falta un poco de sal —sigue Matías. Julián Mantiene la vista en el plato. Noto que agarra la cuchara con mucha fuerza. Pero de repente, respira profundamente. —Cortala, pelotudo —le dice a su hermano mayor. —Epa, te convertiste en hombre y ahora te me querés

