Más problemas

2154 Palabras
Estaba pensando en escaparse de la casa para ir a la fiesta, no se lo dijo a Matías porque sabía que le diría que estaba mal y ella lo sabía, pero consideraba que lo que había hecho no era malo. Paola se quedó dormida un rato. Había llorado durante un largo rato. Fernando estaba acostado con ella, pero él no tenía sueño. Se levantó para ir a ver a los niños. Ellos no estaban en su cuarto. Se habían aburrido y salieron al jardín. Diego estaba viendo como era que tenían que escapar, pero la verdad era que no lo quería hacer, lo hacía por Sofia que no quería tener una nueva familia, pero ella también estaba cambiando su manera de ver a los Molina. Fernando se alarmo al no verlos en su cuarto. —Diego, Sofia—alzo voz para que ellos pudieran escucharlo— ¿Dónde están? Los niños no respondieron. Fernando se desesperó un poco al no encontrarlos. Salió al patio. —Niños—dijo. —Aquí estamos—dijo Sofia un poco asustada. Estaban sentados en el césped a un lado de la alberca. Diego estaba leyendo un libro y Sofia estaba dibujando en una libreta. Fernando llego hasta ellos y se sentó. —No estamos haciendo nada mal—dijo rápidamente Sofia. —No te preocupes mi amor—dijo calmado—solo quería saber dónde estaban. —Estábamos aburridos—dijo Diego bajito. —Si, supongo que si—dijo él—si quieres podemos meternos a la alberca—les sonrió. — ¿Podemos? —Dijo sorprendida Sofia—pero no sabemos nadar—se puso triste. —Claro que si mi princesa y no te preocupes yo te abrazo—dijo sonriente por su reacción—vayan a ponerse el traje de baño, yo también iré a cambiarme. Los 3 se levantaron y se fueros a sus cuartos. Fernando estaba un poco preocupado porque Diego casi no interactuaba con ellos. Diego y Sofia se cambiaron rápido. Sofia se puso un traje de baño completo color rosa que Paola le había escogido y Diego un short azul con una playera amarilla. Fernando entro a su cuarto sin hacer ruido para no despertar a Paola. Se puso un short n***o con una playera blanca. Bajo rápido, los niños ya estaban en el jardín. —Hijos—les dijo. Diego sintió un escalofrió y Sofia no supo cómo reaccionar. Fernando se quitó la playera y se metió a la alberca. —Vengan—los invito—Campeón—lo invito con la mano—princesa ¿Qué pasa? —pregunto desconcertado. —Tengo miedo—dijo Sofia temerosa. —No tienes por qué tener miedo mi amor, yo estoy aquí—le sonrió—ven mi amor, siéntate aquí—le señalo la orilla—tú también Diego—Fernando estaba en orilla. Los dos se sentaron y metieron sus pies a la alberca el agua estaba muy rica, ni fría ni caliente. — ¿Te quieres meter diego? ¿O tu Sofi? —Yo no me quiero meter todavía—dijo Diego. —Yo si—dijo Sofia. —Ven mi amor—la abrazo metiéndola a la alberca. Sofia le rodeo el cuello con sus manos. —No tengas miedo mi amor, no te voy a soltar. Más tarde voy a ir a comprarles flotadores. — ¿Qué es eso? —pregunto. —Se ponen en los brazos para que no te hundas—le sonrió. Sofia también se rio. Diego estaba jugando con sus pies en el agua. Matías los dio desde su ventana, se puso un short y se fue sin camisa a la alberca. Quería acercase a los niños y que lo consideraran su hermano. —Hola papá—dijo alegre. —Qué bueno que viniste hijo—dijo el sonriente. —Vamos a meternos Diego—dijo sonriéndole. —Está bien—dijo Diego. Matías lo abrazo. — ¿Matías sabes nadar? —pregunto Sofia. —Si Sofia. Si quieres puedo enseñarte. —Si me gustaría—dijo ella alegre. Matías abrazo a Sofia y Fernando a Diego. Los 4 estaban en la alberca divirtiéndose mucho. Paola despertó, al no ver a su esposo bajo a buscarlo y los encontró en la alberca. Ella se sentó en una silla para verlos. Le dolía la cabeza y no quiso meterse al agua. —Amor—dijo Paola— ¿Puedes venir por favor?—le pidió. —Si amor—dijo dejando a Diego en la orilla. Se salió de la alberca y fue hasta donde estaba— ¿Qué pasa mi amor?—pregunto un poco preocupado. —Me duele mucho la cabeza—hizo gesto de dolor. —Voy a traerte una pastilla. —Gracias mi amor—le dio un beso en los labios. Sofia se cansó de la clase de natación, Diego estaba en la orilla. Fernando fue al cuarto de Mariana para invitarla a la alberca, pero estaba dormida. Fernando fue a su consultorio a buscar la pastilla y después fue por un vaso de agua y se fue al jardín. —Aquí tienes mi amor—le dio un tierno beso a su esposa. Fernando volvió a la alberca. 2 horas después se salieron y se bañaron para quitarse el cloro de la alberca para después cenar. Fernando se ocupó de hacer la cena para que su esposa pudiera descansar. Mariana dejo su ropa lista para que cuando sus padres se durmieran pudiera salir. Ceno y se fue a dormir. Paola y Fernando acostaron a los niños. Los dos habían tenido un día muy pesado. Fernando estaba preocupado por su esposa. Llego a su cuarto y su esposa estaba triste. Se acercó a ella sin decirle nada y la abrazo. Paola lo beso cariñosamente. Le desabotono la camisa besándolo, se la quitó. Él se la llevo a la cama y la acostó. Tuvieron una noche de pasión, después los dos durmieron profundamente. Sofia y Diego estaban sintiendo cosas que nunca antes habían experimentado. Los dos querían decirse que les habían tomado cariño a todos en la casa, pero ninguno de los dos sabia como explicarlo. Se durmieron con una extraña sensación. Mariana se cambió en el baño y salió descansa para no hacer ruido. Estaba nerviosa. Le mando mensaje a su mejor amiga para decirle que ya iba a salir de su casa. Salió por la puerta de la cocina, se puso los tacones y salió por la cochera. Uso la llave electrónica para salir de la privada. Su amiga la estaba esperando a una cuadra de la privada. Camino muy rápido. —Amiga lo logre—dijo emocionada. —Pensé que no te atreverías a hacerlo. —Rodrigo irá a la fiesta y no me la podía perder por nada, mi papá me castigo sin razón. Era injusto que yo me la perdiera. —Vámonos—dijo también emocionada. Arranco el auto. Llegaron a la fiesta 15 minutos después. —Qué bueno que viniste Mariana—dijo Rodrigo. —Si—dijo un poco apenada. —Ten—le dio un vaso con alcohol. Ella lo tomo—Vamos a bailar—la invito. Los 2 se fueron. Regina se fue con su novio. Paola se levantó por un vaso de agua. Tenía una opresión en el pecho. Fue a ver a los niños y dormían tranquilamente, después a Matías quien también dormía, pero al entrar al cuarto de Mariana se dio cuenta que no estaba. Se alarmo y la busco por todo el cuarto, pero no estaba. La busco por toda la casa y al no encontrarla fue a decírselo a su esposo. —Mi amor—lo movió un poco—amor—le hablo un poco más fuerte. — ¿Qué paso?—dijo adormilado —Nuestra hija no estaba en la casa—dijo preocupada. — ¿Cómo?—se levantó de golpe. Se puso su bata. —Ya la busque por toda la casa. —No puede ser—salió del cuarto para ir al de su hija—nuestra hija se escapó para ir a la fiesta—afirmo. —Es la única explicación para que no este. A las 12:30 Mariana quería irse a su casa, pero Regina estaba borracha. Rodrigo se ofreció a llevarla y ella acepto. Paola y Fernando volvieron a su cuarto. Ella tomo su celular para marcarle a Mariana para ir a donde estuviera. —Tiene el celular apagado—dijo Paola—ya van a dar la 1 de la mañana—dijo desesperada. Fernando se paseaba de un lado al otro por todo el cuarto. Nunca pensó en que su hija fuera capaz de hacer algo así. Estaba asustado. Paola estaba igual que su esposo. Se puso ropa cómoda. Iba a salir a buscarla. —Matías debe de saber en dónde iba a ser la fiesta, iré a despertarlo para que me lo diga—iba a salir del cuarto. De repente escucho el ruido de un carro. Vio por la ventana que un coche se paró en su casa. —Esa muchachita me va a oír—dijo Fernando muy enojado—amor no hagas ruido, vamos a hacerle creer que no nos dimos cuenta, vamos a la sala a esperar que entre—los dos bajaron tomados de la mano. Fernando se sentó en el sillón que estaba cerca del foco. Mariana entro sin hacer ruido por la puerta de la cocina. Se quitó las zapatillas. Cuando puso su pie derecho en la escalera para subir. —Muy bonito jovencita—dijo Fernando prendiendo el foco. —Papá, mamá—dijo asustada. — ¿Dónde estabas?—le pregunto Paola acercándose a ella un poco enojada. —Fui a la fiesta—dijo bajito. —Fuiste a la fiesta que no tenías permiso de ir—dijo Fernando molesto. —Papá, fue injusto que me castigaras con eso, tú sabias que quería ir. — ¿Injusto dices?—dijo Fernando entre sorprendo y dolido. —A ver Mariana, tu padre no te castigo por capricho, le gritaste a él y a mí y sabes que está mal. Tu padre y yo estábamos muy preocupados al no saber dónde estabas. —Ya sé que gritarles estuvo mal, pero el quitarme el permiso para ir a la fiesta fue demasiado. Mi papá pudo castigarme de otra manera, lo que hice no fue para semejante castigo—dijo a la defensiva. —No Mariana, las cosas no son así, cuando amanezca los tres vamos a tener una buena platica—Paola se acercó más a Mariana y se percató de que olía a alcohol— ¿tomaste alcohol Mariana? — ¿Qué?—dijo Fernando casi gritando. Se acercó rápidamente a ella—sóplame—le pidió enojado. —Papá—dijo nerviosa—ni que fueras el alcoholímetro. —Mariana, me estoy conteniendo para no agarrarte a nalgadas aquí mismo—dijo entre dientes. Mariana se asustó. Su papá nunca le había pegado. —Solamente me tome 2 vasos de whisky. —No puede ser Mariana eres menor de edad—dijo Paola alzando un poco la voz. Fernando no dijo nada. Cerro los ojos, estaba muy enojado y no quería lastima a su hija. Abrió los ojos ya que se calmó un poco. Su hija estaba bien, no le había pasado nada malo y eso era lo que verdaderamente le importaba. —Vete a dormir—le dijo serio—más tarde hablaremos—le dio un beso en la cabeza—te amo—le dijo con amor. Aunque estuviera enojado con ella, quería que su hija siempre sintiera que a pesar de todo la seguía amando. Paola también la beso y la abrazo. Estaba feliz de que su hija estuviera sana y salva. Paola fue a tomar agua y le dio un vaso a Fernando, se lo bebió todo, después se fueron a acostar en el sillón, pero ninguno de los dos pudo dormirse. Los dos estaban abrazados. —Mariana rebaso todos los limites—dijo Paola—aun no puedo creer lo que hizo, todavía estoy asustada. —No pensé que Mariana me iba a decir injusto—dijo triste. —Amor, eso no es cierto—lo beso cariñosamente—lo dijo para justificarse, pero nada de lo que diga la tiene y más tarde se lo dejare claro. Le voy a quitar el carro Fernando y las salidas durante 1 mes. Ella tiene que entender que lo que hizo no se hace. Que somos sus padres y tiene que respetarnos. Fernando se quedó pensando en lo que su esposa le dijo, pero aun así se sentía dolido, ya no dijo nada. A las 5 de la mañana el sueño los venció. Como era sábado y ninguno tenía que ir a trabajar, ni habría escuela, todos se levantaron tarde.
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