ANA Todo sucede como si estuviéramos dentro de una película que va en reproducción lenta, Tyson se le va encima a Kabil, quien, estoy segura, se deja dar el primer golpe, caen sobre mi cama, Tyson le da un segundo puñetazo que le parte el labio. —¡Te dije el otro día, que te mantuvieras alejado de ella! —brama mi amigo—. ¡Ella no es una de las putas a las que follas! —Tyson —intento hacer que se aparte de él—. Detente, no pasó nada. Al sentir mi tacto, Tyson lo suelta, una sonrisa maníaca se dibuja en el rostro de Kabil, quien se limpia el rastro de sangre con el pulgar y lo mira con diversión. —No me digas que no pasó nada, Ana —Tyson me lanza una mirada rencorosa—. ¿Qué ha sido toda esa mierda de que es tu novio? —No lo es —afirmo con seguridad. —Lo soy —interrumpe Kabil, po

