Nunca había estado más ansiosa por golpear a alguien como ahora, incluso, ya estoy pensando en todos los puñetazos que voy a darle a la zorra esa, por zorra y por... Por zorra. Camino a paso veloz, atravesando el césped, acortando la distancia entre su puerta y yo. Ni siquiera han pasado veinte minutos desde que yo corté la llamada, pero apenas salí de mi casa tomé el autobús. Y aquí estoy, lista para arrancarle su bonito cabello de la cabeza. ¿Ya dije que por zorra? Golpeo con fuerza la puerta, la casa parece estar sola. No están los autos de los padres, y eso me parece perfecto, espero que se hayan llevado a su hermana también. Así nadie pedirá ayuda ni vendrán a separarnos cuando la esté moliendo a puños. Mis manos pican por hacer desastre, tengo que mantener la calma hasta que ella

