CASTIGADA. Estoy nuevamente castigada y por más tiempo del que lo estaba antes. Al menos no me han quitado el permiso para ir a las clases del curso de pintura, eso gracias a que Alín conoce a mamá y pues... gracias a Dios ¿verdad?, pero, sí me quitaron la posibilidad de volver al trabajo y aunque en otra ocasión me hubiese alegrado la verdad es que me gusta la independencia que me da el empleo en el restaurante de Collins. Además, necesito el dinero. Y... También se trata de las horas de labor social, punto importante para los estudiantes de último año. Mi madre está loca por eso, pero Carlos le ha metido a la cabeza que seguro me fui a quedar con alguien que conocí allá. Porque según él he actuado extraño desde que ingresé a El Gallo. Lo peor es que no puedo refutar nada, sólo asenti

