Rachel era la primera vez que lo veía y resultaba lógico que se hubiese impresionado y asustado. Karla miró a su prima y, comprendiendo el estado en el que se encontraba, se serenó un poco. Ya tendría tiempo después de poner a ese energúmeno en su sitio y hacerle comprender que no toleraría otras muestras de despotismo por su parte. —De acuerdo, nos marcharemos —concedió con desgana—. Ahora, haz el favor de soltarme, me estás lastimando. Sebastian la soltó de golpe. No había reparado en la fuerza con la que la agarraba y comprobó con horror las marcas dejadas en los brazos. Se maldijo interiormente. Karla dio la vuelta con gesto altivo y se acercó a su asustada prima, pasándole un protector brazo sobre los hombros. Comprendía su temor y no estaba dispuesta a que sufriese inútilmente po

