XV

1285 Palabras
Trato de permanecer lo más calmada posible, sabría que esto podría pasar —no se de que hablas - Malek solo sonríe de la lado y me mira con esos ojos fríos —Eres muy ingenua, ¿verdad? Crees que yo no sé quién eres, o tal vez solo te estas haciendo la tonta - tengo que primero saber exactamente hasta dónde sabe de lo contrario podría meter la pata —no se nada de lo que estás hablando yo solo se que los quiero fuera de nuestras vidas - hablo refiriéndome a la relación de mi hermana con su hermano - su mundo es peligroso - Malek ríe demostrando lo poco que le interesa lo que le acabe de decir —¿Sólo te preocupas por tu hermana? Eso es adorable - toma de mis hombros con fuerza - pero déjame decirte una cosa - baja y susurra en mi oído - no es tan sencillo como piensas. —si, estoy preocupada por ella y aunque se que no es sencillo sacar a Badra de su vida se que no es imposible y que puedo hacer algo antes que se involucre más con tu hermano —creo que ella está más involucrada de lo que piensas pero dejemos a los niños de lado y hablemos seriamente de nosotros - indica —¿de nosotros? - sonrio - ¿no crees que primero debe a ver un nosotros? Algo que creo que no lo hay —ay mi linda Lucero - quita la mano de mi hombro solo para presionar mi cuello con ella - no juegues de esa manera, tu más que nadie sabes que esa actitud no te llevará a nada bueno —deja de llamarme así yo no soy esa mu... - me quedo callada de golpe al ver su mirada - bien, lo soy pero eso no significa nada —creeme dejar de mentir ha sido lo mejor que has echo pero aún no soy feliz con tu actitud, mira que involucrarte conmigo solo para asesinar a mi padre ¿que crees que pensaría tu preciada hermana de ti? —no tientes el agua Malek - advierto —tu hermana ¿no es la que piensa que trabajas en un bar para sobrevivir? - lo empujo pero ni eso hace que su agarre se deshaga - la puritana incapaz de hacerle daño a alguien siendo no más que una maldita sabandija escurridiza ¿que pensaría tu hermana de ti si se da cuenta que te acostaste conmigo solo para sacarme información? —ya basta - ordenó —¿por qué lo haría? Solo estoy tratando que imagines los posibles escenarios - y en todos ella se aleja de mi, no puedo permitir eso - solo tienes que estar junto a mi y créeme que tu fachada de niña buena seguirá en pie es más cuidare tus espaldas —eso jamás, yo no quiero volver contigo - solo asiente y me suelta —¿donde crees que esta Luz? ¿En la sala de arte? He escuchado que le gusta al igual que tu hermano menor hablando de eso ¿no usaste influencias para obtener sus custodias? Si alguien por casualidad mueve algunas piezas para que se descubra ellos simplemente volverán con tus padres Mi mente trabaja a mil por hora. Malek está presionándome, acorralándome, pero lo peor de todo es que sabe exactamente dónde golpear. La amenaza está ahí, invisible pero real. Si digo que no, Luz y Ades podrían terminar donde no deben… y no puedo permitirme fallarles. —esta bien, yo regresaré contigo - me doy por vencida por que simplemente jamás podré elegir algo que lastime más a mis hermanos, no quiero que vuelvan con mis padres Si bien la mafia no es buena al menos se que puedo protegerlos más que estando en casa con mis padres —tomaste una buena desicion mi bella Dama —pero tengo una petición para ti —¿una perición? - asiento - ¿qué es? —Mis hermanos no deben involucrarse en esto. Nunca. Y frente a ellos, tú y yo no seremos más que conocidos por circunstancias ajenas. —Me parece razonable —dice encogiéndose de hombros—. Pero hay algo más, Lia. —¿Qué? —pregunto, sintiendo cómo la trampa se cierra un poco más. —Deja de meterte entre Badra y tu hermana. Lo que pase entre ellos no es asunto tuyo. —No confío en él. —Mi voz suena dura, cortante—. No quiero que Luz termine herida. —Tú no decides eso —Malek dice con una sonrisa triunfal—. Y créeme, Lia… algún día te darás cuenta de que Badra es lo mejor que le podría pasar. —No lo creo —respondo con frialdad—. Pero no voy a discutir eso contigo. Malek me mira un momento más, evaluándome, como si intentara leer mi alma. Finalmente, da un paso atrás y asiente. —Entonces es un trato. Tú haces lo que te digo y yo mantengo a tus hermanos fuera de esto. Pero recuerda… si me traicionas, lo perderás todo. —no me amenaces - pido - yo se cumplir mis promesas solo espero que tu también puedas hacerlo —y no lo dudes —responde con una media sonrisa. Actúa como si el destino estuviera escrito y él solo fuera un espectador con el control remoto en la mano—. Por ahora, tú te mantendrás a mi lado, y tus hermanos estarán a salvo. Pero recuerda... las promesas se rompen con facilidad si alguien juega con fuego —¿que quieres decir con eso? —bueno lo que quiero decir es que si tu rompes tus promesas yo también lo puedo hacer, hay algo que he aprendido de ti y es que sueles mentir demasiado para mi gusto - estoy a punto de responder cuando su celular suena Mira su celular y luego a mi para contestar —¿qué deseas?, ella está conmigo, si, la llevaré yo, puedes adelantarte con la chica - frunzo el ceño - nos vemos allá —¿De qué hablas? —pregunto una vez que termina la llamada. —Ya todos están dirigiéndose al cementerio. Badra llevará a tu hermana. Tú vendrás conmigo. —No —digo con firmeza—. Le diré a Luz que la llevaré yo. Yo la traje. —Ya decidimos lo que haríamos y eso haremos —me responde con calma, como si todo fuera tan sencillo. Ignoro sus palabras y saco mi celular para avisarle a Luz, pero Malek es más rápido. En un movimiento seco, me lo arrebata de las manos. —¡Devuélveme mi celular! —exijo, con el corazón latiéndome en los oídos. —Deja de ser tan necia —espeta. —¿Necia? ¿Quién te crees para darme órdenes? —Lo fulmino con la mirada, pero no me da tiempo a decir más. Malek se acerca de golpe, y antes de que pueda retroceder, sus labios caen sobre los míos. Es un beso áspero, invasivo, uno que no pide permiso. Lo odio. Odio que lo haga, odio que me calle así, pero sobre todo, odio la sensación de impotencia que me deja. Cuando finalmente se aparta, sonríe con satisfacción. —¿Ya terminaste? —escupo las palabras con veneno. —No juegues conmigo, Lia. Lo que está en juego es más grande que tu orgullo. Ahora, vámonos. Malek se da la vuelta y comienza a caminar, con la confianza de quien siempre consigue lo que quiere. Yo lo sigo, apretando los puños, sintiendo cómo la rabia arde en mi interior. Pero no es momento de pelear. No aún
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