XIX

1289 Palabras
Busco mi abrigo mientras espero a Gabo, lo llame hace unos minutos para que cuidara de Ades, no pienso quedarme aquí cuando mi hermana corre peligro —¿Lia? - voy a él y dejo un beso en su cabeza —duerme un poco más, debes levantarte para ir al colegio en algunas horas - tomo mi cartera del mesón a lado de la cama —¿a dónde vas? —tengo algo de trabajo nocturno pero Gabo se quedara contigo y si llego tarde él te llevara al colegio - explico —¿Gabo? Me agrada Gabo - esta medio dormido así que mucho de lo que dice lo hace como un bebé Un bebé, ha crecido mucho, recuerdo cuando mamá llegó con este niño en brazos, era tan pequeño y lindo, no puedo creer que ya sea un adolescente y muy curioso a decir verdad —es bueno que te agrade Gabo - respondo —te amo hermanita - toma mi mano y da un beso en ella - te amo mucho —yo también - me levanto y lo dejo dormir Como dije antes solo está medio dormido, mañana ni siquiera se acordara de estas palabras pero se que fue sincero Cierro la puerta de la habitación y voy a la sala donde tomo mi celular y salgo del departamento Gabo ya debe de estar por llegar y es mejor esperarlo abajo para no perder tiempo Tomo aire antes de cerrar la puerta. No sé qué me espera ahí afuera, pero sé que haré lo que sea necesario por Luz como debe ser (Minutos después en la mansión Muhy) Entré a la oficina de Malek sin tocar, sin preguntar, y sin importarme si estaba ocupado. A cada paso que daba, mi rabia crecía, burbujeando como un volcán listo para estallar. Lo encontré sentado detrás de su enorme escritorio, como siempre, con esa mirada tranquila y arrogante que hacía hervir mi sangre. —¡Malek! —escupí su nombre como si fuera veneno. Levantó la vista de sus papeles, apenas inmutado, y se recostó en su silla, como si mi furia no fuera más que una ligera brisa en su día. —Lia. Qué sorpresa verte aquí. —¿Sorpresa? —Me acerqué y golpeé su escritorio con ambas manos, inclinándome hacia él—. ¡Tu hermano se llevó a Luz! ¡Está en peligro! Él alzó una ceja, calmado, demasiado calmado para mi. —Lo sé. Te lo dije por teléfono. Lo estoy resolviendo - La frialdad, la indiferencia. ¿Cómo podía ser tan malditamente tranquilo? —¿Resolviendo? —reí amargamente mientras me enderezaba—. ¡Esto no es algo que puedas solucionar con tu típica actitud de ‘todo bajo control’! Badra la puso en peligro, y tú estás aquí, como si nada. —Luz no está en peligro porque Badra la obligara a algo. —Su tono era tan firme como una pared de piedra—. Ella se fue con él porque quiso. —¡Ella es mi hermana! —grité, mi voz temblando tanto de ira como de miedo—. No entiendes, ¿verdad? He hecho todo lo posible para mantenerla lejos de este maldito mundo. Y ahora, gracias a ti, a tu hermano, está metida hasta el cuello. Malek se levantó lentamente. Su figura parecía crecer, imponiéndose, y por un momento sentí su verdadera presencia: la de un hombre acostumbrado a controlar todo a su alrededor. —¿Y qué querías que hiciera? —preguntó, su voz baja pero cargada de peligro—. ¿Encerrarlo? ¿Atarlo a una silla? Luz tomó su decisión. Tú no puedes controlarlo todo, Lia. —¡No estoy intentando controlarlo todo! —mis palabras salieron como un disparo—. Estoy intentando salvar a mi hermana. ¡Tú no entiendes lo que es vivir con el peso de proteger a alguien más! —¿No entiendo? —Malek dio un paso hacia mí, su mirada fija en la mía, dura como el acero—. Lia, deja de fingir que eres la única que lleva un peso en los hombros. Tú también estás metida en este juego. Tus manos no están limpias, así que no vengas a darme lecciones de moralidad. Quise golpearlo. Quise gritarle pero me obligué a respirar, a no perder el control. —No se trata de mí. —Mi voz salió más baja, temblorosa, pero firme—. Se trata de Luz. Ella no eligió esto, Malek. Yo sí. Si algo le pasa, será tu culpa. Un silencio pesado cayó entre nosotros. Podía sentir mi corazón martillando contra mi pecho, la presión de las lágrimas que me negaba a dejar caer. —Voy a traerla de vuelta —dijo finalmente. Su tono era firme, como si lo que acababa de decir fuera una promesa sellada con sangre—. Pero déjame recordarte algo, Lia: Luz se escapó contigo en casa. Quizás deberías preguntarte por qué se sintió más segura con Badra que contigo. Sus palabras me golpearon como un puñetazo en el estómago. Por un momento, me quedé allí, congelada, con las palabras atoradas en mi garganta. Luego, sin decir nada más, giré sobre mis talones y salí de la oficina. Mi mente estaba llena de imágenes de Luz en peligro, de todo lo que podía salir mal. Sabía que Malek podía cumplir su promesa, pero también sabía que si fallaba, esta guerra no se quedaría solo entre ellos Si Luz no volvía a salvo, no habría límites para lo que haría Debía detener todo antes que sucediera algo más, debía encontrarla yo misma y no confiar del todo en Malek y su estupido mundo de porquería Hago una llamada rápido a Gloria ella siempre está despierta a estas horas Necesito mi equipo listo y también rastrea el número de mi hermana Cuelgo la llamada y me preparo mentalmente para lo que se viene —deberías confiar un poco más en Malek - giro sobre mis talones encontrando a un chico recién levantado, su aspecto me dice que la ropa se la puso apurado - no saques conclusiones tu sola —no es tu problema Londom, no te metas —te equivocas - baja la escaleras una por una poniendo más tencion en el ambiente - mi primo también está en peligro junto con tu hermana —son cosas completamente diferentes, Badra tiene experiencia con estas clases de situaciones, mi hermana no —pero Malek ama a su hermano tanto como tú amas a Luz ¿crees que es justo tu comportamiento a pesar que él está tratando de mantener la calma? Vamos se un poco inteligente por que tonta no eres - llega al frente mío - que él este actuando como el hombre más tranquilo del planeta no significa que lo esté, acaba de enterrar a su hermana ¿crees que quiere enterrar a su hermano? Si vas y estás en peligro complicaras más las cosas, recuerda que no eres cualquier persona en la vida de mi primo Por un momento trata de ponerme en el lugar de Malek y la verdad no sabría como estar tan calmada si yo fuera él, no sabría como controlarlo mucho menos si me meten presión como yo lo hice con el hace unos minutos, he sido insensible y solo pensé en mis propias emociones —maldición - expreso al darme cuenta que este sujeto tiene toda la razón —si te sirve de Consuelo, puedes ayudar a Malek solo estando en la misma habitación que él - con su cabeza me indica la puerta por donde salí hace unos minutos - eso evitará que se estrese —muerete Londom - expreso caminando a la oficina de Malek
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