Narra Samantha Ivanov Abro mis ojos lentamente ya que la luz es tan fuerte que me ciega por completo, cuando logro acostumbrarme a ella me doy cuenta que estoy en un lugar extraño, no hay nada, solo veo a mi alrededor todo es blanco y brillante, no logro ver dónde comienza ni termina nada, es como si no estuviera en un lugar físico, los recuerdos de lo que acaba de pasar llegan a mi mente y entonces lo entiendo, estoy muerta. Sin saber que hacer comienzo a caminar, no se a donde ya que no hay un lugar a donde ir y no sé si estoy avanzando o no, esto es muy extraño, tampoco siento dolor o ningún tipo de malestar físico. De pronto una voz me hace girar con entusiasmo, una que conocía muy bien y extrañaba muchísimo. - ¿Mamá? – Pregunte al ver a una hermosa mujer frente a mi, la recordaba

